jueves, 11 de febrero de 2016

Anticoagulantes orales y sus interacciones: un trabajo de investigación



Por Coral Matilla Navarro

Dentro de los objetivos de nuestro blog se encuentra fomentar y difundir la investigación enfermera y la enfermería basada en la evidencia. Por ello, esta semana os traemos un estudio muy interesante que han realizado unos enfermeros de Atención Primaria sobre el tema de la anticoagulación oral y los conocimientos que sobre sus interacciones y complicaciones tienen los pacientes. Esperamos que os resulte interesante.

Conocimientos de los pacientes anticoagulados sobre interacciones medicamentosas, alimentarias y posibles complicaciones


Matilla Navarro MS, Arranz Asenjo A, Aicua Lasterra MJ, Belinchón Moya MA, García Fernández MV, García Juan E.

Introducción

El tratamiento con anticoagulantes orales está indicado en la profilaxis primaria y secundaria de la enfermedad tromboembólica (1). Entre los enfermos susceptibles de beneficiarse de la acción de los anticoagulantes están los portadores de prótesis valvulares cardíacas metálicas, pacientes con fibrilación auricular, sobre todo mayores de 65 años, y profilaxis secundaria por tromboembolismo venoso. El número de estos pacientes está en aumento en toda España estimándose  que más del 1% de la población requiere este tipo de tratamiento (2). 

En España el anticoagulante mayoritariamente usado es el acenocumarol, comercializado como Sintrom comprimidos (1 y 4 mg); en el mundo anglosajón se emplea la warfarina (3). 

El uso agudo y crónico de los antagonistas de la vitamina K conlleva un riesgo de hemorragia que aumenta a medida que se supera el nivel de anticoagulación recomendado. A mayor INR, mayor será el riesgo y la severidad de la posible hemorragia (4). 

Hasta hace unos años el control de estos pacientes se hacía exclusivamente en atención especializada, pero el aumento en las indicaciones de estos tratamientos, el desarrollo de la atención primaria (AP) con mejor accesibilidad a los pacientes y la aparición de coagulómetros portátiles, entre otros factores, originó un gradual proceso de descentralización del control y seguimiento del tratamiento anticoagulante hacia la AP de salud.

En la Comunidad de Madrid, los pacientes con buen control que muestran un tiempo de protrombina correcto y estable mediante el INR (Ratio Internacional Normalizada), son remitidos por el hospital a los Centros de Salud (CS) para que se les efectúe el control y seguimiento de su tratamiento. Se emplea para ello una muestra de sangre capilar y un coagulómetro portátil.

Se considera que el acenocumarol puede interactuar con una amplia variedad de fármacos. Algunos potencian el efecto anticoagulante como la amiodarona, las tetraciclinas o el metronidazol, y otros lo disminuyen, como los barbitúricos, la fenitoína o la rifampicina. Interfiere incluso con fármacos de uso tan frecuente como algunas estatinas, antiulcerosos,  antidiabéticos, antihipertensivos y antiinflamatorios (5, 6, 7, 8, 9).

También presenta importantes variaciones con el consumo agudo de alcohol, la disfunción hepática, los estados hipermetabólicos y la variación en la ingesta de vitamina K, entre otros (8, 9).

Para evitar las complicaciones, tanto derivadas de la patología por la que se indicó el tratamiento anticoagulante como de los efectos secundarios, principalmente de tipo hemorrágico, conviene mantener al paciente en el nivel de anticoagulación adecuado todo el tiempo posible. Para ello es imprescindible controlar estrictamente la coagulación en estos pacientes, siendo necesario que posean los conocimientos suficientes para asegurar el éxito del tratamiento. En este sentido, las enfermeras de AP ocupan una posición privilegiada para intervenir en la Educación para la Salud (EpS) de estos pacientes. 

Diferentes estudios han demostrado que educando al paciente es posible mejorar el control de la anticoagulación, disminuyendo el número de pacientes con un INR inadecuado y, por lo tanto, con un mayor riesgo de hemorragia. En un estudio realizado para ver el control y cumplimiento del tratamiento tras la implementación de una guía clínica de anticoagulación oral, junto a un programa de educación de los pacientes, concluyeron que el control de la anticoagulación mejoraba, y hubo menos episodios de pacientes con un INR elevado (10). En otro estudio se seleccionaron aleatoriamente 100 pacientes, de los 205 participantes, a los cuales les fue entregado un manual escrito para pacientes anticoagulados. El resto de los pacientes realizó sus controles de la forma habitual. Después de 6 meses, el grupo que poseía el manual tuvo una mayor prevalencia de individuos con INR en rango terapéutico y una mayor proporción de tiempo en el que el individuo se mantuvo con INR dentro del margen terapéutico adecuado (11).

El conocimiento que tienen los pacientes anticoagulados con acenocumarol (Sintrom®) sobre ciertos aspectos de su tratamiento, permitiría identificar y abordar las situaciones de riesgo desde la educación para la salud, y así mejorar el control terapéutico y por tanto, las complicaciones. 

Para ello, el objetivo principal de este estudio es describir qué conocimientos generales poseen los pacientes sobre su tratamiento anticoagulante, así como sobre las interacciones con otros medicamentos, alimentos, alcohol, y las complicaciones o riesgos más frecuentes.

Otros objetivos de este trabajo son averiguar la influencia del tiempo de tratamiento sobre dichos conocimientos y describir si han recibido educación o consejo sanitario sobre el tratamiento por los profesionales sanitarios implicados en su control.

Conocer qué saben los pacientes sobre los posibles riesgos y complicaciones que conlleva el tratamiento con anticoagulantes y qué importancia le atribuyen al cumplimiento estricto del tratamiento, es fundamental para promover actividades de EpS encaminadas a mejorar el control adecuado de estos pacientes. 

Material y métodos

Se realizó un estudio descriptivo transversal mediante cuestionario a pacientes anticoagulados de un CS urbano. El CS tiene una población adscrita de más de 28.000 usuarios de la zona norte de la ciudad de Madrid. La población susceptible de ser estudiada era de 360 pacientes anticoagulados. Se incluyó a todos los pacientes mayores de 18 años y en tratamiento con anticoagulantes orales, que acudieron durante el periodo de estudio a control del INR a las consultas de enfermería del centro, y que respondieron al cuestionario. Se excluyeron los inmovilizados en domicilio, los desplazados, los que realizaban el control fuera del centro, los ingresados en centros sociosanitarios y los que presentaron deterioro cognitivo o dificultades de comprensión.

Al paciente que acudía a consulta programada de enfermería del CS para revisión de su INR, su propia enfermera le ofrecía la participación en el estudio mediante la cumplimentación del cuestionario que era anónimo, autoadministrado y sin la presencia de la enfermera. El periodo del estudio abarcó 6 semanas al considerarse el tiempo máximo que un paciente anticoagulado podía estar sin hacerse un control del INR. 

El cuestionario fue diseñado por el propio equipo investigador ya que no se hallaron cuestionarios validados para los objetivos del estudio. Se revisó por profesionales conocedores del tema para que aportaran ideas o sugerencias y detectar posibles errores. Posteriormente se hizo un pilotaje con 18 pacientes, de diferentes niveles de instrucción, para evaluar la comprensión de todas las preguntas. Las preguntas del cuestionario definitivo se detallan en la figura 1. Constaba de 22 preguntas en total, que incluían cuestiones sobre distintos temas de conocimiento del tratamiento, datos sociodemográficos, tiempo de anticoagulación y una pregunta abierta en la que el paciente indicaba el motivo por el que creía estar anticoagulado.  

La variable principal fue nivel de conocimiento adecuado, que se construyó como una variable compuesta y se consideró adecuado cuando eran correctas las respuestas a las preguntas 7, 8, 9 y 10. Otras variables estudiadas fueron  la edad, sexo y nivel de instrucción, y otras sobre conocimientos más específicos del tratamiento anticoagulante y sobre información recibida por los sanitarios.

Se realizó un análisis descriptivo de las variables cualitativas expresadas en proporciones y  para las variables cuantitativas con la media, y la desviación estándar. La estimación de la proporción de pacientes que tienen nivel adecuado de conocimientos sobre anticoagulación se expresó en valores absolutos y en proporción con su intervalo de confianza del 95%. La asociación entre el conocimiento adecuado y otras variables se hizo mediante el test de la chi-cuadrado y t de Student. Paquete estadístico: SPSS® versión 18.0 para Windows.

El proyecto del presente estudio contó con la aprobación de la Comisión Local de Investigación de la Dirección Asistencial Norte de Atención Primaria del Servicio Madrileño de Salud para su puesta en marcha.

Resultados 

Se incluyó finalmente a 220 pacientes, la tasa de respuesta fue del 100%.  

El 54,1% (119) eran varones. La media de edad fue de 72,65 años (DS: 9,64), rango 27-94.

El 42,5% (IC 95% 35-50) tenían un nivel de conocimientos adecuados. El 27,1% de los pacientes refería no saber si el alcohol podría interferir con el anticoagulante; el 66,4% y el 72,4% respectivamente dijo no saber que los suplementos vitamínicos y los productos de herbolario podrían influir en el tratamiento. 

El 66,4% de los encuestados respondió que si podían administrarle inyecciones intramusculares.

El 55,5% de los encuestados aseguró haber recibido información sobre todo lo relacionado con el tratamiento anticoagulante por su médico o enfermera; el 29,9% dijo haber recibido información sólo de algunas cosas y el 14,7% dijo no haber recibido ninguna información. 
Al relacionar la variable nivel de conocimientos adecuados, con las variables edad, sexo, tiempo en tratamiento con acenocumarol y nivel educativo, se encontró relación con la edad siendo la media de edad 5,1 años mayores (IC 95%: 2,4-7,8 años) en el grupo de pacientes con conocimiento adecuado (p=0,0001).  En cuanto al número de años en tratamiento, los pacientes con más de 5 años de tratamiento tenían un nivel de conocimientos menor (27%) que los que llevaban menos de 5 años en tratamiento (51%) (p=0,003). 

Discusión

La proporción de pacientes con anticoagulación es cada vez más importante. El estudio realizado aporta una serie de resultados interesantes en cuanto a los conocimientos que tienen los pacientes controlados en AP por este problema de salud. 

El porcentaje de pacientes con conocimientos adecuados, 42,5%, es similar a otros estudios realizados en contextos similares pero con diferente cuestionario (12, 13, 14). Es un porcentaje demasiado escaso para lo que sería deseable, dado que es un tema en el que es fundamental la implicación del paciente. La tasa de respuesta del 100% refleja que los pacientes consideran que el tema de la anticoagulación es muy importante, y además nos indica una relación estrecha con su enfermera, quienes fueron las que pidieron a los pacientes su participación en el estudio. 

Destaca que más de la mitad de los pacientes no cumplía con las pautas de tomar el tratamiento adecuadamente, y sin embargo acuden de forma mayoritaria a los controles del INR según indicación del profesional, con lo que habría múltiples oportunidades de revisar este aspecto del cumplimiento con los pacientes. 

En relación con las posibles interacciones del acenocumarol, el 84% de nuestros pacientes sabían mayoritariamente qué tipo de analgésicos no interferían con el anticoagulante,  como ocurre en otros estudios (14). Sin embargo, casi dos terceras partes de los encuestados no sabía que estaban contraindicadas las inyecciones intramusculares como aconsejan numerosos protocolos (15, 16, 17, 18, 19, 20). El conocimiento respecto a situaciones que pueden alterar la acción anticoagulante, como la toma de nuevos medicamentos, hacer grandes variaciones en la dieta o tener diarrea, podría ser definido como medio, ya que el 52% respondieron correctamente a todas; de los que solo respondieron correctamente alguna de las opciones: un 6,4% respondió que una diarrea podía alterarlo, un 63,8% que los medicamentos podía alterarlo y un 29,8% que la dieta podía alterarlo. 

En cuanto a otro tipo de interacciones, como los alimentos ricos en vitamina K (8, 9,), los pacientes de nuestro estudio presentaban un alto conocimiento de esta circunstancia, y sin embargo, en referencia a las conocidas interacciones del fármaco con el alcohol, los suplementos vitamínicos, las infusiones y los productos de herbolario (21, 22, 23, 24),  se puso de manifiesto que una gran mayoría no conocía las interferencias que podían producir esos productos con el anticoagulante, probablemente por la equívoca percepción de lo inocuo de estos. 

Respecto a las posibles complicaciones de los anticoagulantes, vemos que hasta el 40% infravaloraba hemorragias como hematuria, rectorragia o hemoptisis. Estos resultados son similares a los hallados en otros estudios donde una considerable proporción de encuestados mostraban un importante déficit de conocimientos en relación a diferentes aspectos de su tratamiento (12, 13, 14). 

Un porcentaje importante de los pacientes refería desconocer el motivo o patología por el que estaba siendo anticoagulado, lo que nos informa del desconocimiento de los pacientes más allá del tratamiento en sí, lo que podría contribuir a un peor control o conocimiento de su patología. 

Llama la atención que una importante fracción de la población estudiada, decía no haber recibido información, o que esta era escasa por parte de los profesionales sanitarios que se encargaban de su tratamiento, lo que nos lleva  a plantearnos si el tipo de información y cómo se transmite y recibe por los pacientes está siendo adecuada a las necesidades y características de los mismos. 

En un estudio de educación para la salud con grupo control se demostró el beneficio de la intervención efectuada ya que el mayor conocimiento de los pacientes sobre su tratamiento incidía  sobre los factores que afectaban a los niveles de anticoagulación (25). Además, hay estudios sobre la posibilidad de autocontrol por el propio paciente o sus cuidadores (26) que aseguran que mejora el control (27) y la adherencia al tratamiento (28), lo que viene a confirmar la necesidad de instrucción y educación de los pacientes (10, 11, 29, 30). En otros estudios, son los mismos profesionales sanitarios quienes demandan información sobre aspectos relacionados con el tratamiento anticoagulante (31), por lo que creemos que es importante una buena formación de los mismos, así como potenciar la formación continua de los pacientes. 

Entre las limitaciones del estudio podemos citar, que se realizó en una zona básica de salud con unas características concretas, por lo que no podemos garantizar que los resultados sean extrapolables a otras poblaciones, pero el número de pacientes encuestados fue de 220 y de todos los cupos del CS. El cuestionario que se utilizó no está validado, pero permite acercarnos a la realidad sobre los conocimientos de estos pacientes. En el estudio no se registró el control analítico del INR, por lo que no se pudo correlacionar con el grado de conocimientos. Simplemente podemos señalar que hay estudios que analizan dicha relación con resultados que van tanto a favor como en contra de esta hipótesis  (12, 27).

Entre las propuestas que habría que implantar para prestar una atención de calidad de los pacientes anticoagulados, el papel de la enfermería es clave en actividades de educación para la salud y en fomentar el autocuidado, de forma compartida y coordinada con otros profesionales implicados (10, 11, 29,). Además sería conveniente realizar investigaciones sobre la efectividad de actividades que mejoren la adherencia al tratamiento y que consigan un aprovechamiento a largo plazo de la información sanitaria recibida.

Recomendaciones

Consideramos necesario continuar investigando en qué medida el nivel de conocimientos influye en el adecuado control terapéutico del paciente anticoagulado y cuál es su nivel de conocimientos para conocer las lagunas y abordarlas desde la EpS. Incitar a los profesionales responsables de la educación de éstos a que se formen, y a su vez, formar adecuadamente a los pacientes para mantenerlos en rango terapéutico el mayor tiempo posible y evitar complicaciones. 


Bibliografía

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14. Sánchez Castillo PD, Aramendia Echávarri N, Anton y Gallardo MA, Hernández Holgado N. Evaluación inicial de un programa de seguimiento de usuarios con tratamiento anticoagulante oral controlados en un centro de salud. Nursing 2009;27:3: 52-57. 
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17. SESCAM. Servicio de Salud de Castilla-La Mancha. Protocolo de anticoagulación oral en el área sanitaria de Talavera de la Reina. Gerencia de Atención Primaria de Talavera. Depósito Legal: TO-1024-2007. [consultado 6/10/2011] Disponible en: http://gaptalavera.sescam.jccm.es/web1/gaptalavera/prof_publicaciones/Protocolo_Anticoagulacion_Oral.pdf
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31. Guerra García,  MM. Diseño y evaluación de un programa de seguimiento farmacoterapéutico a pacientes anticoagulados en atención primaria de salud. FAM (Farmacia de Atención Primaria). 2005;3:2:36-42. 

jueves, 28 de enero de 2016

Real Decreto de Humillación Enfermera




Desde Que pase el siguiente queremos sumarnos al rechazo rotundo del Real Decreto 954/2015 aprobado por el Consejo de Ministros el pasado 23 de Octubre y publicado en el BOE el 23 de Diciembre, en el cual se regula la indicación, uso y autorización de la dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, más conocido como Real Decreto de Prescripción Enfermera.

Consideramos que éste supone un insulto y una gran humillación a nuestro colectivo, y un grave retroceso en nuestra autonomía y seguridad jurídica.

Os dejamos con esta carta que ha escrito nuestra compañera Rosa Gómez Honorato, enfermera de Atención Primaria, al Consejero de Sanidad de la Comunidad de Madrid, en la que se exponen claramente los problemas que se derivan de su aplicación.

¡Derogación del Real Decreto YA!


Estimado Sr. Consejero:

Tras la publicación en el BOE del Real Decreto 954/2015 por el que se regula la indicación, uso y autorización de dispensación de medicamentos y productos sanitarios de uso humano por parte de los enfermeros, me planteo si éste podría ser lesivo con:

Enfermeras, ¿No supondría un paso atrás poseer unos estudios de grado y estar supeditadas siempre a la indicación y autorización médica? Nosotros estamos capacitados para emitir diagnósticos, y planificar las intervenciones (NIC), entre las que se encuentra prescribir, para conseguir los resultados esperados (NOC). Por ejemplo: En la retención urinaria, NOC: eliminación urinaria, NIC: Sondaje vesical, eligiendo la DUE el tipo y calibre de sonda (material sanitario) , o Diagnóstico enfermero: alteración de la integridad cutánea, NOC: curación de las heridas por 1ª o 2ª intención, NIC: cuidados de las heridas, utilizando las cremas, pomadas, soluciones o apósitos que consideremos adecuados. Estos cuidados de enfermería los estamos realizando, sin riesgo para la seguridad del paciente. Y, debemos reconocerlo, los médicos no tienen la formación específica, ni nuestra experiencia. Así podemos seguir nombrando ejemplos, pero esos dos son muy significativos.
Usuarios, ¿No podría desconcertarlos y crearles confusión respecto al rol de la enfermera (a la que “rebaja” consecuentemente de categoría profesional) y provocarles molestias y duplicidades de citas que no van a entender?

Médicos, ¿No les obligará a asumir actividades del proceso asistencial que ya no consideran suyas, suponiendo un aumento de la burocracia y reduciendo,aún más, su tiempo de dedicación al paciente?
Las relaciones intraequipo, ¿No fomentaría suspicacias, malentendidos y pondría en peligro las relaciones de colaboración ya establecidas?

El presente RD supone una disminución de la calidad asistencial (las enfermeras son los profesionales mejor preparados y con más  experiencia en el uso e indicación de determinados medicamentos y productos sanitarios), de la seguridad (por lo ya dicho, porque al aumentar los pasos y actores del proceso, aumenta el riesgo de errores, porque no está bien definido ni difundido el catálogo de productos, porque no existen vías clínicas, guías clínicas, ni procesos, ni procedimientos que eviten la variabilidad en los tratamientos).

Posiblemente sea también menos eficiente, ya que está demostrado mayor coste-eficacia en los tratamientos y cuidados de las UCC cuando se utilizan los apósitos indicados por la gerencia de AP que cuando se prescriben mediante receta.

En el escenario en el que vamos a encontrar más problemas es en los domicilios , donde hemos de tomar decisiones rápidas y efectivas (ej. sondar en casos de globo vesical, adecuación de las pautas de tratamiento al análisis de la situación sanitaria, etc). ¿Habría queesperar la llegada de un médico al domicilio, aún cuando este tiempo añadido puede empeorar el estado del paciente?

Es necesario que los servicios jurídicos de la consejería valoren todas las consecuencias, tanto para el usuario, como para los profesionales implicados en el proceso, e informen al consejero y éste nos dé instrucciones para la actuación diaria que no impliquen inseguridad jurídica.

Además, espero que impugnen el RD a la mayor brevedad posible, como están realizando otras autonomías.

Fdo:
Dña. Rosa Mª Gómez Honorato.



jueves, 21 de enero de 2016

Corazón roto: algo más que poesía


Por Olga Álvarez Montes

Hoy por hoy, la relación entre las emociones y la salud es indiscutible. Mientras que las emociones positivas pueden ayudar a facilitar la recuperación de determinadas enfermedades tanto físicas como mentales, las negativas, como la ansiedad, el estrés, la tristeza etc... pueden desencadenar otras tantas, como es el caso del llamado síndrome del "corazón roto"o miocardiopatía por estrés, en la cual se produce un debilitamiento grave de las paredes de éste que puede provocar un fallo cardiaco con los mismos síntomas que un infarto de miocardio, pero por lo general con consecuencias menos graves.

La frase «se me ha roto el corazón» no es tan solo un desvarío romántico. Una ruptura, la muerte de un familiar o un disgusto grave pueden ponernos al borde de un ataque cardiaco. Por suerte,por lo general, de carácter leve.

El síndrome de Tako-Tsubo: síndrome del "corazón roto"


El síndrome de disfunción apical transitoria o miocardiopatía por estrés tipo Tako-Tsubo es una patología aún poco conocida y aún existen muchas incógnitas al respecto.

Fue descrita por primera vez en los años 90 en Japón. Se le denominó Tako-Tsubo porque así se llama una vasija, abombada y con el cuello estrecho, usada tradicionalmente entre los pescadores nipones para atrapar pulpos, a la que se parece la forma que adopta el corazón en los pacientes que sufren este síndrome.


La enfermedad se caracteriza por cursar de forma parecida a un infarto de miocardio, con una debilidad cardiaca transitoria, en la cual la parte del corazón afectada (el ventrículo izquierdo) adquiere una forma similar a la de la vasija. Se produce en personas sin estrechamiento de las arterias coronarias y su pronóstico es generalmente benigno, con una mortalidad intrahospitalaria inferior al 5 por ciento, pero pueden producirse complicaciones graves en uno de cada cinco casos. Sin embargo, casi todos los enfermos se recuperan completamente de la debilidad cardíaca tras unas semanas.

En el 90 por ciento de los casos, esta enfermedad viene provocada por un estrés muy fuerte y súbito. Algunos estudios muestran que ese estrés intenso produce la liberación repentina de grandes dosis de catecolaminas, unas sustancias similares a la adrenalina que, a dosis muy altas, tienen un efecto tóxico sobre el corazón. 



La adrenalina y otras catecolaminas son sustancias que producen respuestas en nuestro cuerpo cuya función es permitirnos escapar a los depredadores como la dilatación de las pupilas, el aumento de la frecuencia respiratoria, el estrechamiento de los vasos periféricos, la sudoración o el aumento de la presión arterial. En el corazón, esto se traduce en un aumento de la frecuencia cardiaca y en una contracción del corazón más fuerte de lo habitual provocando un daño generalmente reversible en el músculo cardiaco.

Síntomas


Desde que se describió la miocardiopatía por estrés se está viendo que no es una enfermedad tan rara como se creía inicialmente. Se calcula que en torno al 2 por ciento de los pacientes que presentan un ataque al corazón padece esta patología. Aunque no suelen presentarse secuelas, en hasta uno de cada diez enfermos se producen recidivas, generalmente por nuevos episodios de estrés, sobre todo si son muy fuertes y bruscos.

El síntoma más habitual es un dolor torácico similar al que presentan los pacientes con infarto:

  • Dolor de pecho 
  • Dificultad para respirar 
  • Dolor de brazo, 
  • Sudoración 

aunque también puede debutar con otras molestias como  la pérdida de conocimiento y, en casos extremos, la parada cardiaca.

Diagnóstico adecuado


Como los pacientes que sufren un Tako-Tsubo padecen unos síntomas similares a los del infarto de miocardio y, además, las alteraciones que se producen en el electrocardiograma y en la ecografía de corazón son parecidas a las de los pacientes con infartos agudos de miocardio, con frecuencia se puede producir un diagnóstico inicial equivocado.

La discinesia apical transitoria ha pasado de ser una curiosidad a ser una patología cada vez más diagnosticada. En una revisión publicada recientemente en The American Journal of Cardiology,  donde se analizaron los resultados de 4.551 pacientes que habían sido sometidos a un cateterismo, se estimó una prevalencia del 0,7%. Los autores del estudio, subrayan que la incidencia de la enfermedad parece mayor a la esperada, enfatizando en la necesidad de estar alerta ante esta nueva enfermedad, a fin de poder diagnosticarla correctamente.

La clave para un diagnóstico correcto suele ser el antecedente de un fuerte y repentino estrés y la ausencia, por lo general, de los factores de riesgo cardiovascular clásicos: tabaquismo, hipertensión arterial, hiperlipemia y diabetes.

Para diagnosticar el síndrome de corazón roto se suele realizar una angiografía. Esta proporciona imágenes de los principales vasos sanguíneos que irrigan el corazón. Durante un ataque al corazón, una o más arterias han sido bloqueadas. En cambio, durante el síndrome de corazón roto los vasos sanguíneos permanecen estables.

Así mismo, también se lleva a cabo un ecocardiograma. El ecocardiograma es una prueba diagnóstica que ofrece una imagen en movimiento del corazón. Mediante ultrasonidos, aporta información acerca de la forma, el tamaño y la fuerza del corazón, el movimiento y grosor de sus paredes y el funcionamiento de sus válvulas.

Tratamiento


Respecto al tratamiento, al ser una patología recientemente descrita, no existe mucha información de su utilidad y eficacia. Lo que más se utiliza son fármacos que bloquean la acción de la adrenalina y de otras sustancias similares, los betabloqueantes. En cualquier caso, el curso de la enfermedad suele ser benigno, con una recuperación rápida y completa en la mayoría de los pacientes.



Y una vez producida esta recuperación completa no es necesario tomar ningún tratamiento farmacológico y lo único que se recomienda es que los pacientes intenten evitar, en la medida de lo posible, situaciones de gran estrés súbito en el futuro. Pero, por desgracia, es fácil decirlo pero no suele ser algo que podamos controlar siempre.

Mujer y corazón



Una revisión publicada este año en European Heart Journal, en la que se recogen los datos de 14 estudios, aporta importante información sobre esta nueva patología. La incidencia es aproximadamente del 2% de todos los infartos y la mayoría de los casos están descritos en mujeres postmenopaúsicas. 

El paciente prototípio sería una mujer posmenopáusica de entre 60 y 75 años, con pocos o ningún factor de riesgo cardiovascular (es decir, no fumadora, con colesterol, tensión y azúcar normales) y que sufre un episodio de gran estrés (psíquico o físico). Los problemas psicológicos más frecuentemente asociados a este cuadro son la muerte de un familiar, el diagnóstico de una enfermedad grave, los cada vez más frecuentes problemas económicos , el miedo, la ira, los conflictos en las relaciones con familiares o amigos etc... Los fatores físicos incluyen enfermedades agudas como el ictus, los ataques de asma y tratamientos como las cirugías o la quimioterapia. Aunque se ha investigado mucho sobre el tema, se desconoce por qué es tan frecuente entre las mujeres, aunque algunos estudios apuntan a la ausencia de protección de los estrógenos.


¿Cómo sanar un corazón roto?



Una de las formas que resultan más adecuadas en la mayoría de los casos para evitar llegar a situaciones tan extremas que pongan en peligro incluso nuestra vida es exteriorizar el dolor, buscar ayuda,cuidarse, evitar las relaciones tóxicas, aprender a cerrar la puerta y seguir caminando, el dolor se irá suavizando con el tiempo y llegaremos a superar la situación de duelo.

Apoyarse en la gente que nos quiere y pensar que todo acabará pasando.

En la siguiente página del ministerio de sanidad podéis encontrar diversos test de autoevaluación sobre estrés, ansiedad, tristeza etc muy interesantes así como pautas y consejos sobre cómo actuar para conseguir un mayor bienestar emocional: http://www.bemocion.msssi.gob.es/



No lo dudes, busca ayuda. Tu enfermera te puede ayudar, aunque a lo mejor...

¡ Ella también tiene roto el suyo!


jueves, 14 de enero de 2016

¡ Mamá,teta!: Los beneficios de la lactancia materna


Por Olga Álvarez Montes

Como madre de tres hijos, he tenido la suerte de poder amamantarles y de experimentar en primera persona el placer de darles lo mejor de mí, pero también (sobre todo con los dos primeros) las dudas y la angustia de no estar haciéndolo bien, a pesar de ser enfermera y haberme formado en el tema.

¿Se quedará con hambre? ¿Tendré suficiente leche? ¿Necesita biberón de apoyo?... Estas y otras preguntas similares se las han planteado alguna vez casi todas las mujeres que han dado el pecho . En la mayoría de las ocasiones sin  encontrar soluciones adecuadas, lo que provocaba el abandono prematuro de la lactancia natural y la consecuente sensación de fracaso.

Con mi hijo pequeño, fue totalmente diferente. Los tiempos habían cambiado (nació 15 años después) y se había avanzado mucho en el estudio del mecanismo de la lactancia.
Las investigaciones ratificaban claramente las propiedades excepcionales de la leche materna y la importancia de la lactancia a demanda, sin horarios rígidos, en las que el propio bebé gestiona la producción de leche.

Conocer el proceso adecuadamente hizo que se esfumaran las dudas y que verdaderamente pudiera disfrutar de la lactancia con tranquilidad.

Mientras que a los primeros les dí el pecho tan sólo tres meses, al menor le dí casi 15 meses, hasta que él quiso, compaginando lactancia y trabajo gracias a los sacaleches y a llenar el congelador con bolsas y bolsas de mi leche congelada para los momentos en los que no estaba con él.

La lactancia es una etapa fisiológica más de la mujer y como en las otras, los profesionales sanitarios debemos poseer los conocimientos adecuados y convenientemente actualizados al respecto.

Aunque existen profesionales  especializados en la materia (matronas, enfermeras de pediatría, pediatras…),la mujer que lacta puede visitar nuestras consultas de enfermería por otros motivos en los que el hecho de lactar pueda interferir en las medidas a adoptar (medicamentos, enfermedades…) o simplemente para plantearnos alguna duda sobre la lactancia a la que debemos saber dar respuesta.

Es muy importante que se dé un mensaje único, porque diversas informaciones contradictorias pueden ocasionar el fracaso de la lactancia en una madre que ha elegido este método para alimentar a su hijo.
La decisión acerca de amamantar o no corresponde exclusivamente a la mujer, y debe ser apoyada. Pero también es vital contar con personal sanitario bien formado, porque los problemas de lactancia se pueden resolver si se cuenta con la información adecuada.
No se debe presionar a la mujer para que dé de mamar,pero sí hay que darle una información correcta y adecuada sobre los beneficios de la lactancia materna, que son indiscutibles.

Las maravillas del "oro blanco"


Actualmente se reconoce que no hay ninguna fórmula comercial que pueda igualar a la leche materna.
Además de las cantidades apropiadas de carbohidratos, proteínas y grasas, la leche materna también proporciona vitaminas, minerales, enzimas digestivas y hormonas, es decir, todos los nutrientes que un bebé en desarrollo requiere.
La leche materna también contiene anticuerpos de la madre ( inmunoglobulinas) que pueden ayudar al bebé a evitar infecciones.
Sólo en el caso de que una mujer sea incapaz de amamantar a su niño por hipogalactia (la verdadera hipogalactia únicamente ocurre en aproximadamente un 2% de las mujeres) u otra razón médica grave (algunas enfermedades contagiosas como el SIDA o algunos tipos de hepatitis, el consumo de estupefacientes, alcohol o medicamentos verdaderamente incompatibles) se le debería recomendar el uso de un sustituto artificial, puesto que la leche de vaca u otro animal puede ocasionar graves alergias en niños menores de un año.
La leche materna es de gran complejidad biológica. Además de proteger activamente
es inmunomoduladora, es decir, no sólo transfiere una protección contra infecciones y alergias
específicas, sino que también estimula el desarrollo del propio sistema inmune del lactante.

Contiene además muchos componentes antiinflamatorios cuyo mecanismo de acción aún no se
conoce.
Si añadimos a todo esto que se mantiene a la temperatura ideal,en condiciones de esterilidad , sin necesidad de preparación y es muy económica se convierte en el alimento ideal para el bebé.

La OMS recomienda la lactancia natural exclusiva durante los 6 primeros meses y combinada con otros alimentos hasta los 2 años. De ahí en adelante hasta que la madre y el niño quieran.

 La cultura y la lactancia materna


La lactancia materna es un hecho biológico sujeto a modificaciones por influencias sociales, económicas y culturales, que ha permanecido como referente para los bebés humanos desde los orígenes de la humanidad hasta finales del siglo XIX, tanto si se trata de leche de la propia madre o leche de otra madre a cambio o no de algún tipo de compensación.


Según la OMS y el UNICEF, a partir de los dos primeros años la lactancia materna debería mantenerse hasta que el niño o la madre decidan, sin que exista ningún límite de tiempo. No se sabe cual es la duración "normal" de la lactancia materna en la especie humana. En nuestra cultura se tiende a considerar la lactancia materna como algo propio únicamente de bebés de pocas semanas o meses. Sin embargo, también se han descrito casos en los que se ha mantenido la lactancia durante varios años. Los estudios antropológicos publicados concluyen que la franja natural de lactancia en bebés humanos se encuentra situada entre los dos años y medio y los siete.

A principios del siglo XX se inicia lo que ha sido considerado como "el mayor experimento a gran escala en una especie animal": a la especie humana se le cambia su forma de alimentación inicial y los niños pasan a ser alimentados con leche modificada de una especie distinta.
La frecuencia y duración de la lactancia materna disminuyeron rápidamente a lo largo del siglo XX.

En 1955 se había creado en las Naciones Unidas el GAP (Grupo Asesor en Proteínas), para ayudar a la OMS a ofrecer consejo técnico a UNICEF y FAO en sus programas de ayuda nutricional y asesoría sobre la seguridad y la adecuación del consumo humano de nuevos alimentos proteicos. En los años setenta el GAP emite informes donde advierte la preocupación por el problema de la malnutrición infantil derivada del abandono de la lactancia materna e invita a la industria a cambiar sus prácticas de publicidad de productos para la alimentación infantil.
En un antiguo orfanato de Florencia (Ospedalle degli Innocenti, 1990) se celebra una Cumbre mundial con el lema “La lactancia materna en el decenio de 1990: una iniciativa a nivel mundial” a la que asisten representantes de 30 países que respaldan la Convención sobre los derechos de la infancia y firman una declaración de compromiso: Declaración de Innocenti15 que servirá de referencia para la promoción de la lactancia materna durante muchos años, siendo revisada posteriormente en el 2005.
Consecuencia directa de esta Declaración fue la creación, en 1991, por un lado de WABA – World Alliance of Breastfeeding Action, red internacional de personas y organismos que trabajan en colaboración con OMS/UNICEF con la misión, entre otras, de organizar anualmente la Semana mundial de la lactancia materna, y por otro la IHAN - Iniciativa para la Humanización de la Asistencia al Nacimiento y la lactancia(inicialmente llamada Iniciativa Hospital Amigo del Niño), que busca evaluar la calidad asistencial a madres e hijos en hospitales y maternidades.
http://www.ihan.es/

El abandono del amamantamiento, como forma habitual de alimentación de los lactantes, es un problema con importantes implicaciones personales, sociales y sanitarias. Su relevancia ha sido destacada por la Organización Mundial de la Salud (OMS) y el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en diferentes declaraciones.
Una dificultad añadida es que no existen registros ni indicadores comparativos sobre lactancia materna, por lo que resulta difícil establecer cual es la magnitud real del problema.

La Encuesta Nacional de Salud 2006, nos dice que en España la lactancia materna exclusiva
 es de:
      -68,4% al inicio
      -52,4% 3 meses
       -24,27% 6 meses

Aunque los datos nos dicen que estas cifras van en aumento, todavía queda mucho por hacer, especialmente en aspectos como la visibilización y el fomento de medidas que apoyen la conciliación laboral, de manera que las mujeres que lo deseen puedan continuar dando el pecho hasta que quieran.
¡Porque dar el pecho no tiene horario ni lugar!

Anatomía de la mama: el tamaño no importa


El tamaño de la mama no guarda relación con la secreción de leche,la mayor parte es grasa.

La mama contiene de 15 a 20 lóbulos mamarios,cada uno de los cuales desemboca en un conducto galactóforo independiente.Bajo la areola,los conductos se ensanchan formando los senos lactíferos,donde se deposita la leche durante la mamada.

Los lóbulos se dividen en lobulillos y estos se van ramificando hasta terminar en los alvéolos,donde se encuentran las células alveolares formadoras de leche.Los alvéolos están rodeados de una malla mioepitelial,que comprime a estos por el efecto de la oxitocina y hace que salga la leche por los conductos galactóforos.

Casi todas las mujeres pueden dar el pecho.Son pocos los casos de agalactia



 Hormonas de la lactancia


La prolactina
Hace que la glándula mamaria fabrique leche. Cuanta más prolactina, más leche.
Ya durante el embarazo el nivel de prolactina era alto.
Cada vez que el niño mama se produce un pico mucho más alto, que tarda unas horas en bajar.
Si el bebé tiene mucha hambre y mama mucho, se produce mucha prolactina y más leche.
Si tiene poca hambre o no se le da de comer siempre que lo pide, mama poco y se produce menos leche. Cuando hay gemelos o trillizos, como maman el doble (o el triple), se produce el doble o el triple de leche.
Al cabo de unos meses de lactancia, la cantidad de prolactina disminuye.
Y al cabo de unos meses más, vuelven los ciclos menstruales, y con ellos los estrógenos y gestágenos que impiden a la prolactina actuar. Sin embargo, sigue saliendo leche, y cada vez más.
Aún no se sabe muy bien cómo funciona; parece que con el tiempo el FIL tiene un papel mayor y la prolactina pierde importancia.

La oxitocina
Es la misma que provoca las contracciones en el parto.
Hay fibras musculares involuntarias que rodean a las células secretoras y al contraerse, "exprimen" la leche.
Muchas mujeres notan, al comienzo de cada toma, esa contracción, el "golpe de leche".
Muchas veces, mientras el bebé mama de un lado, el otro pecho gotea.
Al cabo de unas semanas de lactancia, la mayor parte de las mujeres dejan de notar esa "crecida". El pecho aparentemente no se hincha ni se deshincha, no gotea, está siempre blando... pero hay más leche que antes.

El FIL (factor inhibidor de la lactancia)
Es una proteína que está siempre presente en la leche.
Cuando el niño mama mucho, al sacar la leche saca también el inhibidor, y en las próximas horas la leche se fabricará a toda velocidad.
Si el niño mama poco, el inhibidor se queda dentro, y el pecho fabrica muy poca leche.
Si el bebé solo toma un pecho (lo que es normal, tan normal como tomar los dos), para la siguiente toma estarán los dos casi igual de llenos, porque el pecho lleno estaba inhibido, mientras que el pecho vacío ha fabricado leche.
Así se regula, de una toma para otra, y en cada pecho por separado, la producción de leche para ajustarse a las necesidades de cada bebé.

¿Cómo funciona esta maravilla?



El estímulo nervioso del pezón y la areola por la succión  produce  mediante un reflejo neuroendocrino,la liberación en la hipófisis de la prolactina y la oxitocina.
La prolactina se libera en la hipófisis anterior y es la que activa la producción de leche en los alveolos mamarios.
Los niveles de esta se mantienen muy elevados en las últimas semanas de gestación,pero no se produce leche debido al efecto inhibidor de los niveles de estrógenos y progesterona.Es en el momento de la expulsión de la placenta cuando disminuyen los niveles de estos y la prolactina puede ejercer su actividad lactogénica.
Oxitocina: Se libera en la hipófisis posterior y actúa sobre la célula mioepitelial que rodea al alveolo mamario, comprimiéndola y creando una presión positiva que hará que la leche sea expulsada hacia los conductos y los senos galactóforos y de ahí al bebé por efecto de la succión de este.

Postura y Succión


Existen muchas posturas para dar el pecho. La madre elegirá aquella que le resulte más cómoda a ella y a su bebé.

Sea cual sea la postura y posición elegida hay que verificar que el bebé está succionando correctamente.
Para ello habrá que comprobar que

             Su boca esté bien abierta abarcando toda la areola
              Los labios estén evertidos
              La lengua debajo del pezón
              La nariz y la barbilla tocando el pecho ( no te preocupes, no se asfixia, ya que los bebés     pueden respirar y tragar a la vez)


Se puede sujetar el pecho entre el pulgar y el índice formando una C (como si fuera un sandwich).
No hacer pinza con 2º y 3er dedo por riesgo de obstrucción y mayor facilidad para que salgan grietas en el pezón.
Se puede oir al bebé deglutir. Ha de mover la mandíbula y la oreja.

Frecuencia y duración de la toma: Lactancia "a demanda"


A demanda significa cuando el niño quiera.No se trata de mantener un horario "flexible", sino de no mirar el reloj Y ofrecerle el pecho cada vez que el bebé busque o llore.Así se establecerá un buen suministro de leche..
El pecho no se puede dar con horarios (como se decía antes)
, ya que esto impide que el bebé regule la cantidad de leche que toma y la composición de la misma.
Hay que confiar en la capacidad del niño para regular la cantidad de leche y el tiempo que necesita para comer.

Sólo se recomienda controlar horarios en situaciones especiales como prematuros, bebés muy somnolientos, enfermos...
Se ofrece un pecho y que mame de este todo lo que quiera hasta que lo suelte. Es entonces cuando se le ofrece el otro (nada de 10 minutos en cada uno).
De esta forma nos aseguramos de que tome la leche rica en grasa del final.

Las diez claves para una lactancia feliz


1.Amamanta pronto, cuanto antes, mejor. La mayoría de los bebés están dispuestos a mamar durante la primera hora después del parto, cuando el instinto de succión es muy intenso. Amamantar precozmente facilita la correcta colocación al pecho.


2.Ofrece el pecho a menudo día y noche. Hazte a la idea de que pasarás mucho tiempo amamantando a tu bebé durante estas primeras semanas. Un recién nacido normalmente mama entre 8 y 12 veces en 24 horas. No mires el reloj y dale el pecho cada vez que busque o llore, sin esperar a que "le toque". Así establecerás un buen suministro de leche.

3.Asegúrate de que el bebé succiona eficazmente y en la postura correcta.

4.Permite que el bebé mame del primer pecho todo lo que desee, hasta que lo suelte. Después ofrécele el otro. Unas veces lo querrá, otras no. Así el bebé tomará la leche que se produce al final de la toma, rica en grasa y calorías, y se sentirá satisfecho.

5.Cuanto más mama el bebé, más leche produce la madre. Es importante respetar el equilibrio natural y dejar que el bebé marque las pautas, mamando a demanda. No es necesario sentir el pecho lleno; la leche se produce principalmente durante la toma gracias a la succión del bebé.

6.Evita los biberones "de ayuda" y de suero glucosado. La leche artificial y el suero llenan al bebé y minan su interés por mamar, entonces el bebé succiona menos y la madre produce menos leche.

7.Evita el chupete, al menos durante las primeras semanas, hasta que la lactancia esté bien establecida. Un recién nacido ha de aprender bien cómo mamar del pecho, y tetinas artificiales como el biberón o el chupete pueden dificultar este aprendizaje.

8.Recuerda que un bebé también mama por razones diferentes al hambre, como por necesidad de succión o de consuelo. Ofrecerle el pecho es la forma más rápida de calmar a tu bebé.

9.Cuídate. Necesitas encontrar momentos de descanso y centrar tu atención más en el bebé que en otras tareas. Solicita ayuda de los tuyos.

10.Busca apoyo. Tu grupo local de La Liga de la Leche tiene la información y el apoyo que toda madre lactante necesita.


Para finalizar os recomiendo tres cosas:

1.- El libro "Un regalo para toda la vida" del pediatra Carlos González.

2.- El famoso vídeo noruego "El pecho no tiene horario". 


3.- Y que ante cualquier duda, ya sabes... ¡ consultes a tu enfermera!


miércoles, 16 de diciembre de 2015

Antipsicóticos y el síndrome metabólico: una realidad a trabajar


Por Miriam Caballero Fernández y Ángel Palacios Álvarez

A pesar de que la causa más conocida de mortalidad entre las personas que padecen una enfermedad mental es el suicidio, en términos absolutos la principal causa es la enfermedad cardiovascular asociada al síndrome metabólico. Se calcula que la esperanza de vida media de estas personas es inferior en un 20%.

Es por esto que los cuidados de enfermería del paciente de salud mental no se pueden limitar a la patología mental en particular, sino que se requiere un enfoque holístico que incluya otros aspectos de la vida del paciente (biológico, social, laboral, espiritual, etc.). 

La alta probabilidad de que un paciente que toma antipsicóticos pueda desarrollar una diabetes tipo 2 o una obesidad, entre otros, debe ser motivo de atención por parte de todos los profesionales que conforman el equipo multidisciplinar de atención al paciente, teniendo un papel fundamental a este respecto la enfermera de Atención Primaria. 

Esta semana dedicamos este espacios a explicar brevemente la relación entre la toma de antipsicóticos y la aparición del síndrome metabólico. ¡Esperamos que os resulte interesante!


Los fármacos antipsicóticos 


Los antipsicóticos son los fármacos principales en el tratamiento de la esquizofrenia. Es incuestionable la importancia de esta medicación, introducida hace más de 50 años, para el manejo de sintomatología aguda y disminución de recaídas, de reinternación y del tiempo de hospitalización, facilitando además a la persona con problemas de salud mental la posibilidad de reinserción socio-laboral. 

Los primeros fármacos antipsicóticos que se utilizaron en el campo de la Salud Mental fueron los antipsicóticos típicos o clásicos que resultan muy útiles en el tratamiento de los delirios y alucinaciones, pero que tienen limitaciones importantes en algunas áreas de la sintomatología, como en los síntomas negativos y cognitivos de esta enfermedad, efectos secundarios de tipo extrapiramidal y su falta de eficacia en una proporción importante de pacientes (mejoría sólo del 60%). 

La llegada de los antipsicóticos atípicos a finales de los 80 y comienzos de los 90 supuso ventajas adicionales sobre el uso de los antipsicóticos clásicos, lo cual lleva a que actualmente sean utilizados con mayor frecuencia. La diferencia entre los neurolépticos clásicos y los antipsicóticos atípicos estriba en los receptores diana, pero desde el punto de vista clínico presentan menor potencialidad de producir efectos secundarios extrapiramidales, y mayor eficacia en el control de signos y síntomas negativos y cognitivos. La suma de estos factores favorece la adherencia del paciente al tratamiento. 


Efectos secundarios de los antipsicóticos


Desafortunadamente, los antipsicóticos, al igual que la mayoría de los fármacos, tienen importantes efectos secundarios en el paciente. Dichos efectos secundarios principalmente se concentran: 
  • A nivel endocrino destacan el aumento de la prolactina, provocado principalmente por la risperidona, y la aparición de síndrome metabólico, caracterizado por un aumento de peso de etiología desconocida, junto con insulinorresistencia, alteraciones en el metabolismo de la glucosa, y aumento de la concentración de colesterol y lípidos. 
  • A nivel cardiovascular se pueden presentar anormalidades en el ECG que han sido relacionadas también con antipsicóticos clásicos como las fenotiazidas y tioridazina (motivo de su retirada del mercado), sertindol y ziprasidona. Alteraciones hematológicas como la agranulocitosis asociada al uso de la clozapina. El riesgo coronario aumenta de 2 a 4 veces más entre las personas que tienen síndrome metabólico que aquellas que no cumplen criterios para esta patología. Si además tenemos en cuenta que la edad, el sexo y los hábitos de vida son factores de riesgo, y que el tabaquismo es una enfermedad prevalente entre los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, la mayor parte de estos pacientes se podrían situar en un riesgo coronario moderado. En cualquier caso, la probabilidad de que los pacientes que padecen síndrome metabólico puedan sufrir un accidente coronario a los 10 años es notable.
  • A nivel sexual se producen alteraciones tanto en hombres como en mujeres. En los hombres disminuyen la libido y producen alteraciones en la erección y la eyaculación en un 20%-50%. Las mujeres pueden presentar disminución de la libido, anorgasmia y disminución de la lubricación.



Dificultad para detectar las comorbilidades


Teniendo en cuenta otros factores que participan como causas probables en la patogenia del síndrome metabólico, aparte de la terapia farmacológica, como son el tabaquismo, las dietas inadecuadas, el sedentarismo, el alcoholismo y otras adicciones, existen estudios que demuestran que la detección de estas comorbilidades en pacientes esquizofrénicos es muy baja, y establecen como causa probable el inadecuado entrenamiento profesional. 

Así mismo, los datos indican que las personas que sufren esquizofrenia presentan unos índices más altos de diabetes, independientemente del tratamiento farmacológico que hayan recibido; se ha detectado que en etapas iniciales de la enfermedad tienen niveles más altos de resistencia a la insulina y mayor predisposición a desarrollar una diabetes tipo 2 y una tasa estandarizada de mortalidad más elevada que la esperada para el resto de la población.

Estos datos están en consonancia con los que ofrecen algunos estudios que estiman que los pacientes que sufren esquizofrenia tienen hasta cuatro veces más riesgo de padecer síndrome metabólico en comparación con la población general.
  

Papel de la enfermería ante este problema


Es necesario un cambio a la hora de entender nuestra función como profesionales de enfermería ante el paciente de salud mental: la diferenciación entre la asistencia psiquiátrica y la médica requiere un cambio. El conocimiento y la divulgación sobre esta entidad patológica es un hecho, sólo hace falta introducirla en la práctica profesional del equipo de salud mental. 


Los mecanismos fisiopatológicos del síndrome metabólico aún están en estudio, pero hasta que se conozca más acerca de ellos sólo cabe trabajar en la prevención primaria y en la prevención secundaria con la instauración de programas educativos en los que se trabaje hábitos dietéticos y programas de ejercicio. Cuando esto no es suficiente también podría ser necesario considerar un cambio de medicación con menor riesgo de incremento de peso si éste no se modifica o es notable y la derivación a especialistas que puedan corregir estos factores de riesgo.


Aumento de peso, aumento del estigma


Es importante destacar que la ganancia de peso y la obesidad en aquellos pacientes en tratamiento con antipsicóticos puede presentarse como un efecto adverso difícil de sobrellevar. La ganancia de peso puede afectar negativamente a los resultados clínicos y a la calidad de vida, además de ser causa del incremento de estigma y discriminación social que puede influir negativamente en la autoestima con un impacto negativo en el cumplimiento del tratamiento. Existe un riesgo tres veces mayor de interrupción de tratamiento en pacientes con sobrepeso u obesidad inducida en tratamiento con antipsicóticos y el consiguiente riesgo de recaída y mal control de su enfermedad mental. 


Recomendaciones para el control metabólico en el paciente de salud mental


Las recomendaciones referentes al control metabólico sistemático en el paciente en tratamiento con antipsicóticos atípicos se dividen en dos momentos:
  • Monitorización antes de iniciar la pauta con un antipsicótico: pesar y controlar el IMC durante el tratamiento; obtener una historia familiar y personal basal de diabetes, obesidad, dislipemia, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular; obtener la medida de circunferencia de la cintura, la presión arterial, la glucosa plasmática y el perfil lipídico en ayunas; clasificar el peso del paciente según su IMC, según las cifras de glucosa plasmática, según las cifras de presión arterial y valorar posible dislipemia; y por último tratar o derivar a tales pacientes para tratamiento, incluyendo manejo de la nutrición y el peso, consejo sobre la práctica de actividad física, abandono de tabaquismo y control médico.
  • Monitorización tras inicio de tratamiento con antipsicóticos: valoración del IMC mensualmente durante tres meses, y después trimestralmente; considerar la medición de triglicéridos en ayunas mensualmente durante varios meses en pacientes con alto riesgo de complicaciones metabólicas y cuando se inicia o se cambia de antipsicótico; medición de presión arterial, glucosa plasmática y lípidos en ayunas dentro de los tres primeros meses, y después anualmente, pero antes y con más frecuencia en pacientes con diabetes o en quienes hayan ganado más del 5% del peso inicial; tratar o derivar para tratamiento y considerar el cambio a otro antipsicótico atípico en pacientes que se encuentran con sobrepeso, obesidad, en estado prediabético, con diabetes, con hipertensión o con dislipemia mientras estaban en tratamiento con un antipsicótico atípico.


El paciente de salud mental en Atención Primaria


Para finalizar, no debemos obviar que existen obstáculos para una buena atención al paciente de salud mental, como pueden ser cierta reticencia por parte de los equipos de Atención Primaria a la hora de tratar a pacientes con problemas psiquiátricos severos, o la disociación que se produce en los equipos de Atención Especializada entre enfermedades físicas y enfermedades psíquicas. También cabría analizar si el tiempo y los recursos disponibles para realizar los exámenes físicos en los servicios de salud especializada son los adecuados. 

Las enfermeras de Atención Primaria en coordinación con las especialistas de Salud Mental, debemos hacer frente a este importante problema: 
  • consensuando protocolos que permitan realizar un screening de estos pacientes
  • compartiendo y manteniendo actualizadas las historias de los pacientes
  • actualizando y entrenando a la comunidad profesional que trabaja tanto en Atención Primaria como en Salud Mental para lograr una óptima detección, prevención y manejo de los factores de riesgo
  • integrando equipos interdisciplinarios para cubrir el amplio espectro de diagnóstico, prevención y tratamiento integral de estos pacientes


¡Y recordemos que entre todos podemos convertir el estigma en estima!


jueves, 3 de diciembre de 2015

Alimentos funcionales: ¿Realidad o negocio?


Por Elena Monteagudo

Desde hace unos años, estamos viviendo como la publicidad, los supermercados, los programas de televisión, profesionales, etc.  nos bombardean con una amplia gama de alimentos a los cuales se les ha añadido vitaminas, compuestos y sustancias. Esta explosión de productos a los que se refieren como  funcionales, cuanto menos me ha suscitado curiosidad por el tema. Sin hablar de lo complicado que se ha vuelto la compra de productos como la leche o los yogures, especialmente si lo que buscas es el producto más natural y menos manipulado. Pero, ¿Qué son realmente los alimentos funcionales?, ¿Son un negocio de las marcas sustentado en un buen trabajo de marketing  o verdaderamente son beneficiosos para nuestra salud?, ¿Quién los debe consumir?...




A lo largo de este artículo vamos a ir intentando dar respuesta a todas estas preguntas, que no sólo se me ocurren a mí, sino que estoy segura que a ustedes también. Especialmente cuando estamos sentados ante el  televisor y aparecen anuncios en los que por ejemplo, nos recomiendan tomar una determinada bebida para reducir las cifras de colesterol. Pues bien, vamos a intentar adentrarnos en este mundo en expansión.


¿Qué son los alimentos funcionales?


Se trata de alimentos, es decir no son cápsulas, ni pastillas, ni sobres, ni suplementos, que consumidos en cantidades normales en el marco de una dieta equilibrada, aportan un beneficio que va más allá del estrictamente nutricional; ayudándonos a reducir los factores de riesgo de determinadas enfermedades, a mejorar la salud y el bienestar o ambas cosas. Todo ello respaldado desde un punto de vista científico.

Hay alimentos que per sé son funcionales como por ejemplo determinadas frutas, la leche, los frutos secos o la soja, ya que algunos de sus componentes son beneficiosos para la salud. Pero es que además, a partir de ellos se están desarrollando otros alimentos funcionales como es el caso de las leches o los yogures enriquecidos con calcio o con vitaminas varias.

Por lo tanto un alimento funcional puede ser:

-Un alimento natural (como los que acabamos de reseñar)
-Un alimento al que se le ha añadido o eliminado algún componente
-Un alimento al que se le ha variado la naturaleza de alguno de sus componentes o su biodisponibilidad.

Por tanto, estamos ante un amplio espacio de trabajo en el que coexisten por un lado la ciencia de la nutrición y por otro, las empresas alimenticias.



¿De dónde vienen?  ¿son necesarios?


El termino alimento funcional nace en Japón en la década de los 80, ante la necesidad de mejorar la calidad de vida a consecuencia del aumento de longevidad de la población y los problemas de salud derivados. Este fenómeno se extiende rápidamente a Estados Unidos y con más complicaciones se ha asentado también en Europa, donde en un principio la legislación y regulación no eran muy clarificadoras, pero que con el tiempo  han ido mejorando; las cuales dejan bien claro, que en ningún caso se puede señalar en el etiquetado que el producto tiene propiedades curativas o terapéuticas.

¿Pero realmente son necesarios? La respuesta a esta pregunta es que no, pero debemos añadirle una coletilla; siempre y cuando se siga una dieta mediterránea. La dieta mediterránea por si sola se considera funcional, ya que incorpora productos con las citadas características y además ha demostrado claramente que nos aporta beneficios para la salud y disminuye factores de riesgo relacionados con la aparición de  enfermedades tales como las cardiovasculares, la diabetes o la obesidad.

La siguiente cuestión que tenemos que plantearnos es: ¿seguimos una dieta mediterránea? Lo cierto es que en la sociedad actual la mayoría de la gente no la sigue. El estilo de vida que llevamos, las nuevas costumbres y gustos alimenticios han hecho que nuestras dietas estén cargadas de ácidos grasos saturados e hidratos de carbono de rápida absorción que hacen que las proporciones de nutrientes ingeridos se alejen de la ecuación recomendada:
Hidratos de carbono: 50-60 %
Grasas: 25-30%, en las cuales el predominio debe ser de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas.
Proteinas: 12-15%
Importante el consumo de fibra y de agua (por lo menos 1,5 L)
Todo ello aderezado con ejercicio físico.



De manera indirecta otra causa que impulsa el consumo de este tipo de alimentos, es la falta de conocimientos en materia de alimentación. Si tuviéramos unas nociones básicas en referencia a la composición de los alimentos, sus principales funciones, etc. seríamos capaces de llevar una dieta más completa y equilibrada mediante la adecuada selección de productos. Ya que si por ejemplo no nos gusta un determinado alimento, póngase el ejemplo de la leche, seríamos capaces de identificar otros ricos en calcio (queso, yogur, frutos secos, espinacas…) sin tener que acudir a los productos enriquecidos, que se anuncian con insistencia en los medios de comunicación. En este punto me gustaría invitarles a que si tienen cualquier duda en referencia a la alimentación pueden consultarla con su enfermera de Atención Primaria.


Por tanto, tenemos que replantearnos la pregunta: ¿son verdaderamente necesarios? Más que necesarios, yo me referiría a ellos como favorecedores o recomendables en aquellas personas que por diferentes circunstancias no tengan una dieta lo más adecuada posible. Y con esto no me estoy refiriendo a que se incorporen a la dieta como suplemento o como un sustituto, pues esa no es su finalidad. Pero sí que se tengan en cuenta por ejemplo en niños o adolescentes o en personas donde su dieta carezca de determinados componentes como los ácidos grasos omega-3 o el aporte de calcio no sea el adecuado, cuando es básico especialmente a esas edades.

 Lo que debemos tener claro es que si nuestra dieta es variada estos no son necesarios. Por ejemplo, si nosotros ingerimos de forma habitual leche, nueces, sardinas, salmón, es decir alimentos ricos en calcio y ácidos grasos omega-3 no vamos a necesitar el consumo de leches o yogures enriquecidos, que además serán más caros.


¿De qué están compuestos?


Como hemos señalado anteriormente, pueden ser alimentos naturales u otros en los que se ha modificado algún componente. Dentro de los componentes que se añaden con mayor frecuencia a estos alimentos nos encontramos con:

-Probióticos: son microorganismos vivos (lactobacillus casei, bifidobacterias…) que ingeridos al ser incorporados en otros alimentos, producen un efecto positivo en la salud; como por ejemplo sobre el sistema inmunitario. No solo los encontramos añadidos a  productos lácteos sino también en cereales como la avena, embutidos o tés.

-Prebióticos: se trata de compuestos que no son digeridos por el cuerpo humano, pero que favorecen el crecimiento o la actividad de un grupo de bacterias; lo que reporta beneficios especialmente en el funcionamiento del tracto intestinal. En su mayoría se trata de hidratos de carbono que estimulan el crecimiento y desarrollo de bifidobacterias. Un grupo muy importante dentro de los prebióticos son las fibras.


bifidobacterias


-Simbióticos: son aquellos productos tanto con función probiótica como prebiótica.

-Determinadas grasas: cabe destacar los ácidos grasos omega-3, tan nombrados últimamente e incorporados en cantidad de alimentos, como por ejemplo en los huevos. Sus efectos positivos radican sobre el sistema inmune, su acción antiinflamatoria y sobre el perfil lipídico.

-Aminoácidos: con efectos positivos sobre el sistema inmune.

-Vitaminas y minerales: con una gran cantidad de funciones en diferentes órganos y sistemas.

Alimentos funcionales y el colesterol


El colesterol es una molécula que obtenemos mediante los alimentos de origen animal y la síntesis endógena del mismo. Los elevados niveles en sangre de la fracción LDL colesterol (comúnmente conocido como colesterol “malo”) están directamente relacionados con la aparición de enfermedades cardiovasculares, siendo éstas la principal causa de mortalidad a nivel mundial. Este exceso de colesterol se deposita entre la pared de nuestros vasos, disminuyendo el calibre de los mismos en un proceso conocido con el nombre de aterosclerosis. Este depósito paulatino va a dar lugar a la aparición de una placa (placa de ateroma) de composición grasa que puede separarse de la pared y viajar por el torrente sanguíneo con el riesgo de producir la obstrucción de vasos más pequeños dando lugar a infartos, tromboembolismos pulmonares o ICTUS.





Últimamente han aparecido en el mercado un gran número de productos que aseguran que su consumo regular lleva consigo un descenso en las cifras de colesterol. Se trata de productos en los que se han incorporado fitoesteroles.


 


Los fitoesteroles son moléculas de origen vegetal, que presentan  una estructura muy similar a la del colesterol y que tienen una mayor afinidad por los mecanismos de transporte que permiten su absorción; compitiendo por tanto con la absorción del colesterol. Estas moléculas las encontramos en las legumbres, frutos secos o la soja. Para que el descenso en las cifras de colesterol sea significativo (7,5-10%) es necesario un consumo diario de fitoesteroles de entre 1,5-2,4 gr.   Por ejemplo, una botellita de Benecol contiene 2 gr de esteroles; una de Danacol 1,6 gr o un vaso de 100 ml de  Naturcol nos aportará 0,3 gr de fitoesteroles.

Estos productos utilizados de forma adecuada son útiles para este fin, pero esto no nos exime de llevar una dieta en la cual las grasas ingeridas sean de calidad y cantidad adecuada y donde el ejercicio sea el otro punto básico. Por tanto, podemos resumir que estos productos son útiles, pero que no podemos separarlos de una alimentación adecuada y de la realización de ejercicio físico.

Alimentos funcionales y el tránsito intestinal


Una correcta alimentación (rica en fibra), junto con la realización de ejercicio y un aporte adecuado de agua son los tres pilares básicos para que nuestro tránsito intestinal sea lo más regular posible. La fibra, es un componente que no aporta nada desde el punto de vista nutricional, ya que no es absorbida, pero que por sus características ejerce funciones beneficiosas a nivel intestinal:

-Al ser capaz de absorber agua, aumentan el volumen de las heces lo que favorece su eliminación.

-La fibra insoluble aumenta la velocidad del tránsito intestinal mientras que la soluble la disminuye.

-La fibra tiene la capacidad de absorber en su estructura sustancias tóxicas, colesterol, ácidos biliares, etc disminuyendo su absorción y tiempo de contacto con la mucosa intestinal, lo que es útil en la prevención del cáncer de colon.

-Por otro lado amortigua la absorción de la glucosa, lo que ayuda a mantener unos niveles más constantes de glucemia, siendo muy recomendable en las personas diabéticas.

 Por lo tanto puede ser considerada como un componente funcional, recomendándose un consumo diario de entre 20-30 gramos. Pero ¿dónde la podemos encontrar? Se encuentra en abundancia en los productos del mundo vegetal: en la cubierta de cereales (integrales o también llamados de grano completo o en inglés “whole grane”, como lo podéis encontrar en algún etiquetado) en la cubierta de las  legumbres, cáscara de las frutas, en las verduras, etc. Podemos diferenciar dos tipos de fibra, cada una de ellas con una función diferente:

-Fibra soluble: absorbe el agua formando una especie de gel, retardando la digestión y la absorción de nutrientes. Por lo tanto aquellos alimentos que contengan este tipo de fibra son recomendables en las personas diabéticas

-Fibra insoluble: aporta volumen a las heces favoreciendo la eliminación intestinal. Muy útil para combatir el estreñimiento.




La amplia gama de productos ricos en fibra o los anteriormente mencionados probióticos, son útiles para la normalización y regulación del tránsito intestinal. Pero como de nuevo vemos si sabemos que alimentos naturales consumir, no es necesario otro tipo de productos modificados.

A modo de conclusión podríamos decir que los alimentos funcionales son beneficiosos en tanto en cuanto nuestra dieta se aleje de la mediterránea. Por lo que os animamos a que probéis nuestra receta mediterránea:


¡Y recuerda!, para cualquier duda de esta receta u otras muchas consulta a tu enfermera de Atención Primaria