miércoles, 18 de febrero de 2015

Disfagia: que comer no sea un mal trago (I)


Por Ángel Palacios Álvarez

La enfermera de Atención Primaria atiende en ocasiones a personas que por diversas razones tienen dificultades para tragar los alimentos y los líquidos de una manera natural. Este problema se denomina disfagia. Las personas con disfagia normalmente necesitan ayuda para poder alimentarse correctamente, y es a través de una adecuada información y de una serie de consejos adaptados a cada caso como su enfermera puede ayudar a su familia y a sus cuidadores y facilitar esta tarea. 

Esta semana queremos dedicar este espacio a realizar una breve revisión de esta alteración y a ofrecer algunos consejos para mejorar su abordaje cotidiano. 


El mecanismo de la deglución


Antes de entrar a contar lo que es la disfagia vamos a explicar brevemente los mecanismos de la deglución.

La deglución se puede definir como el paso de los alimentos desde la boca hasta el estómago.  Tiene dos fases diferenciadas. 

La primera fase es voluntaria y va desde el momento en que la comida entra en la boca hasta que la lengua lanza el alimento hacia la faringe. 

La segunda fase es involuntaria, y conduce el alimento de manera automatizada desde la faringe hasta el esófago y desde ahí hasta el estómago. En esta fase se da una compleja coordinación de músculos y nervios que comunican el sistema digestivo con el cerebro, que activan un mecanismo llamado reflejo deglutorio. 


¿Qué es la disfagia?


La disfagia se puede definir como la alteración en la capacidad de tragar o deglutir que sufre una persona debido a diversos motivos. Esta dificultad de tragar incluye tanto los alimentos sólidos como líquidos, siendo habitual en algunos casos que los pacientes se atraganten con su propia saliva. 

El reflejo deglutorio es un mecanismo muy preciso que se activa en la fase involuntaria, que cierra el acceso a las vías respiratorias (elevando la laringe hacia la base de la lengua y cerrando la epiglotis) durante unas décimas de segundo, el tiempo preciso para que el bolo alimenticio pase al esófago. 

El bolo pasando de la boca al esófago

Si existe una alteración en este mecanismo el alimento o los líquidos pueden pasar a los pulmones, provocando una aspiración del paciente. Esto puede provocar que la persona deje de comer por la dificultad, lo que le conduciría a la deshidratación y la desnutrición. También es frecuente el atragantamiento del paciente y la infección respiratoria que conlleva la aspiración repetida. 


¿Qué puede producir la disfagia?


Existen múltiples factores que pueden dificultar la capacidad de una persona de tragar adecuadamente. Estos factores pueden causar una alteración de los nervios o de los músculos que intervienen en la deglución, o pueden afectar a los sistemas cerebrales que envían las ordenes a dichos músculos. 


Algunas de las patologías y cirugías que pueden causar una disfagia son: 
  • Cáncer de cuello, lengua y otros localizados en la zona del cuello y tórax
  • ACVA (accidente cerebrovascular)
  • Enfermedad tiroidea
  • Cirugía de cuello y tórax
  • Enfermedad de Parkinson y de Alzheimer
  • Reflujo gastroesofágico y acalasia 
  • ELA (esclerosis lateral amiotrófica)
  • Miastenia gravis
  • Amigdalitis 
  • Enfermedad de Wernicke

Además, el envejecimiento natural de la persona puede provocar una alteración en el reflejo deglutorio y dificultar la deglución.


¿Cómo se identifica una persona con disfagia?


Existen varios signos y síntomas de alarma que pueden ayudar a identificar a la persona que tiene problemas de deglución:
  • Atragantamientos frecuentes
  • Tos y carraspeo constante durante y después de las comidas (más habitual tras tomar líquidos)
  • Cambios en el tono de voz tras las comidas (voz húmeda, afonía, ronquera)
  • Comer mucho más despacio de lo habitual
  • Mantener la comida en la boca, moviéndola entre los carrillos
  • Necesidad de tragar varias veces una misma porción de alimento
  • Presencia de residuos de comida en la boca
  • Babeo frecuente
  • Desinterés por la comida debido al esfuerzo que significa para la persona comer
  • Cambios en los hábitos de alimentación (el paciente rechaza algunos alimentos que antes tomaba pero que ahora evita porque le produce atragantamientos)
  • Neumonías de repetición

Cuando el paciente presenta estos signos es importante identificar el problema primario que causa la disfagia. Aunque la mayor parte de las veces la disfagia se convertirá en una alteración crónica, tratar el problema que lo causa puede mejorar la calidad de vida del paciente.


Consejos para evitar el atragantamiento


Una vez que se ha detectado la disfagia debemos considerar que una actividad sencilla como comer es una situación compleja y, en algunas ocasiones, peligrosa para el paciente. A la hora de la comida se debe tener en cuenta:


Preparación del entorno: Es importante preparar el entorno donde se va a realizar la comida eliminando elementos que puedan distraer al paciente, como son la televisión, la radio, niños o personas hablando. Además es fundamental asegurarse que la persona esté completamente despierto y tranquilo antes de comenzar la comida. Así mismo, se debe evitar que hable mientras que come.

Postura para comer: El paciente debe estar sentado de una manera correcta con la espalda tan recta como sea posible. Si no pudiera levantarse de la cama para comer deberá colocarse lo más incorporado posible. Para ello podemos elevar el cabecero de la cama, si es articulada, o ayudarnos de almohadas para conseguir esta postura.

La postura de la cabeza recomendada para comer cuando se sufre disfagia es con la cabeza ligeramente inclinada hacia delante en el momento de tragar, acercando la barbilla al centro del pecho. Esto facilita el paso del alimento directamente al esófago, protegiendo la vía aérea, debido a la posición anatómica del mismo. Se puede decir al paciente que intente comer mirándose al ombligo. Esta postura la debe utilizar siempre que coma o beba durante el día.

Nunca debemos dar de comer al paciente si la cabeza está inclinada hacia atrás ya que esta postura hace más fácil el paso de la comida a la tráquea y su consecuente atragantamiento.

Mejor comer solo: Muchas personas con disfagia necesitan ayuda a la hora de comer. Pero aquellos que pueden comer por si mismos es recomendable que lo hagan, ya que de esta manera tienen mayor control sobre la cantidad de alimento que toman y la velocidad con la que comen, y disminuye el riesgo de atragantamiento. Aunque coman solos, siempre es aconsejable que lo hagan bajo la vigilancia de un familiar o un cuidador que pueda asistir al paciente en caso de atragantamiento.

Prótesis dentales: Es importante ajustar adecuadamente las prótesis dentales del paciente para mejorar la masticación y evitar más complicaciones durante la comida. Si no fuera posible colocarlas bien fijas se aconseja retirarlas y adaptar la comida en su lugar.

Tiempo de la comida: Estos pacientes requieren más tiempo para comer, y el familiar que le de la comida debe tenerlo en cuenta y ser paciente. Nunca se debe apremiar al paciente. El estrés es un elemento que no facilita la comida. Se deben programar las comidas en momentos en que esté tranquilo y descansado. Hay que entender que en muchos casos comer se convierte en una actividad agotadora para ellos.

Cucharas, pajitas y jeringas: Es importante introducir en la boca pequeñas cantidades cada vez ya que pequeños volúmenes son más fáciles de controlar en la boca y de tragar. Por esto es preferible utilizar cucharillas pequeñas, de café o postre, para meter la comida en la boca. Parece ser que el contacto de la cucharilla con lengua favorece el reflejo deglutorio.

Nunca se deben utilizar jeringas ni pajitas para dar la comida pues dificultan el control del alimento en la boca al no entrar en contacto primero pon la parte delantera de la lengua. El uso de estos dispositivos favorece el atragantamiento pues al sorber con la pajita o al empujar con la jeringa se puede hacer más fuerza de la precisa y provocar que parte del alimento pase directamente en la garganta.

Acabar un bocado antes de tomar otro: El cuidador debe asegurarse de que cada cucharada de alimento ha sido ingerida completamente antes de darle otro bocado. En ocasiones, estos pacientes no son capaces de tragar todo de una sola vez y necesitan varios intentos para tragar todo el contenido de la boca. Debemos ser pacientes. Si no traga todo y se le da más puede llegar a acumular una gran cantidad en los carrillos y bajo la lengua que puede tragar al tumbarse y provocar una aspiración.


Después de la comida


Tras la comida el paciente no debe tumbarse hasta que hayan pasado entre 30 y 60 minutos. Si se tumba antes podría presentar un episodio de reflujo, volviendo la comida desde el estómago hasta la boca, pudiendo entrar en la vía respiratoria. 

Es importante que el cuidador se asegure de que tras la comida no queden restos dentro de la boca que puedan provocar un atragantamiento al tumbarse. Si los hubiera habría que retirarlos con cuidado.  

No se debe olvidar la higiene de la boca después de cada comida. Hará que el paciente se sienta más cómodo a la vez que evitaremos la proliferación de bacterias y hongos que pueden llegar a la vía respiratoria y causar una infección en los pulmones.


Adaptación de la dieta a la disfagia


Los pacientes con disfagia mantendrán una dieta variada y equilibrada pero deben adaptarla para que la comida tenga una consistencia uniforme y suave, fácil de tragar. Para ello el médico especialista indicará la textura más adecuada a cada caso, aquella que provoque menos atragantamientos. 

Se indican las siguientes medidas dietéticas:
Evitar dobles texturas como las sopas
  • Hacer varias comidas al día de pequeñas cantidades
  • Las comidas no deben prolongarse más de media hora ya que son muy cansadas para el paciente
  • Ofrecer un plato único por comida
  • Tomar platos muy nutritivos para que en poco tiempo se consuman las máximas calorías
  • Adaptar la consistencia de los alimentos según la indicación del médico usando espesantes, triturando la comida, etc.
  • Conseguir platos con texturas homogéneas y suaves
  • Evitar dobles textura en un mismo plato (sopa, sólidos y líquidos en una misma cucharada)
  • Evitar alimentos muy duros (almendras), secos (pan tostado), pegajosos (pasteles), fibrosos (piña) o que desprendan líquido al morderlos (ciruela)
  • Especial atención a los alimentos que contengan elementos ocultos como espinas, huesos, semillas, etc.
Obtenga más información en nuestro artículo: Convivir con la disfagia: ¿qué comemos hoy?

Consistencia de los líquidos


Los líquidos suelen representar un problema por lo que debemos adaptar su consistencia para que puedan ingerirlos. Existen varias texturas (pudding, miel o néctar) que se pueden conseguir añadiendo espesantes según lo especificado por el especialista. Los espesantes no solo se añadirá al agua sino a todos los productos líquidos como refrescos, infusiones o zumos. Estos espesantes se deben adquirir en la farmacia. 

Los pacientes con disfagia nunca deben tomar las gelatinas que encontramos en los supermercados pues se convierten rápidamente en agua al entrar en la boca lo que puede llevar a un atragantamiento.


Podemos evitar un mal trago...


Esperamos que estos consejos puedan ayudar a los familiares a mejorar la alimentación de los pacientes que sufren de disfagia. Pero siempre es aconsejable acudir a su centro de salud en busca de ayuda y más información.

Recuerde que su enfermera puede valorar al paciente y realizar un seguimiento adecuado de su alimentación, mejorando en lo posible su calidad de vida.


miércoles, 11 de febrero de 2015

La enfermera que yo quiero




 Por Olga Álvarez Montes


Esta semana  me he dedicado a preguntar a pacientes, familiares y amigos qué cualidades consideran más importantes para ser una buena enfermera, es decir, qué aspectos son lo que más valoran cuando necesitan de nuestros servicios .

Exceptuando las consabidas bromas sobre el tópico sexual asociado a nuestra profesión, me ha llamado la atención que la respuesta más habitual esté relacionada con aspectos comunicativos y relacionales, como el buen trato, la cordialidad, la cercanía, el saber escuchar, etc... siendo secundarios aspectos como la profesionalidad, cualificación, formación adecuada...

Sin embargo, si la pregunta se hace con respecto al médico, la cosa varía un poco. Se suele dar más importancia al hecho de que sea un buen profesional, refiriéndose a que tenga conocimientos adecuados y actualizados, dejando un poco al margen los aspectos relacionales, aunque mi percepción es que estos adquieren más relevancia en los pacientes más mayores.


Tecnificación versus humanización


Ana de Pablo, médico, cuyo blog (curar a veces, aliviar a menudo, consolar siempre) os recomiendo, nos habla en un artículo sobre los exámenes para médicos especialistas, de la excesiva tecnificación de la medicina, en detrimento de aspectos como la bioética y la comunicación. Sin embargo destaca todo lo contrario en los exámenes para especialistas de enfermería:

"No estamos evaluando vocación, sino conocimientos. No premiamos al médico que se sienta, escucha y sonríe, sino al doctor House "

 "Pero resulta que las enfermeras especialistas se han repasado los principios de la bioética, conocen la ética del cuidado y lo más importante de la entrevista clínica. Y saben quién fue Virginia Henderson y qué es un cuadro de mando, lo mismo que conocen la técnica de Papanicolau, las necesidades nutricionales del recién nacido o la tasa de filtrado glomerular. Los médicos especialistas solo necesitan saber de esto último"

"Se buscan médicos técnicos que pueden ser una nulidad en ética o en relación con el paciente.  

"La enfermería nos ha adelantado en cuanto a humanización."


 "No se valora el lado humano de la Medicina, que para algunos podría incluso desaparecer sin que nadie la echara de menos. Nos convierte a los médicos en meros técnicos, en enciclopedias andantes, en ejecutores de pruebas, sin una migaja de humanismo"



Comparto esta interesante reflexión, aunque creo que en la práctica asistencial la realidad no siempre es así y depende también en gran medida del propio profesional. Conozco a muchos médicos de familia que poseen unas habilidades de comunicación excelentes y saben empatizar con los pacientes, al igual que conozco a enfermeras que tienen muy poco de humanistas, por mucho que lo hayan estudiado en la carrera.


Lo que sí es cierto es que es necesario darle a estos aspectos éticos y de comunicación la importancia curricular que merecen.


Definición de salud según la OMS 


«La salud es un estado de completo bienestar físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades.»

Esta definición no ha sido modificada desde 1948, es decir, desde hace 67 años se conceptualiza  la salud como un todo. De manera que para poder alcanzarla no es suficiente un enfoque biologicista centrado exclusivamente en la patología sino un enfoque integral y humanista del individuo.

Técnica y humanismo deben por tanto ir de la mano, no separados.

Pero volviendo a la pregunta inicial sobre las cualidades de la enfermera... esa insistencia en temas relacionales y no en nuestra cualificación... ¿no significará también que la población desconoce o incluso no le dá la suficiente importancia a nuestro trabajo?. ¿No tendrá relación con el hecho de que sea una profesión eminentemente femenina y que se asocie el cuidado como algo puramente doméstico? Y en el caso de las mujeres médicos...¿la visión de la sociedad es la misma?

Demasiadas preguntas para las que yo, personalmente, no tengo respuestas pero que nos invitan a reflexionar.

Lo que sí tengo claro es que existe un gran desconocimiento por parte de la población e incluso de otros profesionales del ámbito de la salud sobre nuestro trabajo y el relevante papel que supone este para la sociedad.

Como sabéis, precisamente la misión de este blog es informar a la población sobre nuestra labor, concretamente la de las enfermeras de familia y comunitaria, así es que, vayamos a ello...


¿ Qué es ser enfermera de familia y comunitaria?


La misión de la Enfermera Familiar y Comunitaria es la participación profesional en el cuidado compartido de la salud de las personas, las familias y las comunidades, en el «continuum» de su ciclo vital y en los diferentes aspectos de promoción de la salud, prevención de la enfermedad, recuperación y rehabilitación, en su entorno y contexto socio-cultural.

La acción de la Enfermera Familiar y Comunitaria está orientada por principios y fundamentos científicos, humanísticos y éticos de respeto a la vida y a la dignidad humana. Su práctica requiere de un pensamiento interdisciplinario, de una actuación multiprofesional y en equipo, y de una participación activa de las personas a las que atiende, con visión holística del ser humano en su relación con el contexto familiar, social y ambiental.


La orden SAS/1729/2010, de 17 de junio,del Boletín oficial del Estado, por la que se aprueba y publica el programa formativo de la especialidad de Enfermería Familia define los valores fundamentales que deben guiar a esta:

a) Compromiso y orientación a las personas, familias y comunidad: Las personas en su acepción holística, a lo largo de toda su vida y en su entorno natural, junto a las familias y comunidades con sus interacciones, su cultura y también en su medio, son los protagonistas activos de la atención que presta la Enfermera Familiar y Comunitaria. Sus actuaciones están orientadas a la mejora y mantenimiento compartidos de su salud y bienestar, no reduciéndose a la intervención clínica ante la presencia de enfermedad.

b) Compromiso con la sociedad, la equidad y la eficiente gestión de los recursos: La Enfermera Familiar y Comunitaria al desarrollar su actividad en el ámbito de la atención primaria de salud es el primer contacto y puerta de entrada al sistema sanitario. Tiene una alta responsabilidad social respecto al uso eficiente de los recursos sanitarios, ya que su uso inadecuado no sólo representa un riesgo para las personas, sino también un gasto innecesario que priva al conjunto de la sociedad de otros recursos.

La Enfermera Familiar y Comunitaria como profesional que trabaja en el primer nivel de atención debe facilitar el acceso al sistema sanitario, eliminando cualquier barrera física, estructural u organizativa que lo dificulte. Asímismo facilitará y potenciará la participación ciudadana activa y responsable en la búsqueda de respuestas a sus problemas de salud y en la planificación de los servicios sanitarios.

La Enfermera Familiar y Comunitaria adquiere un especial compromiso con los sectores sociales más desfavorecidos por razones de clase social, género, etnia, edad, discapacidad, enfermedad, etc. con el objetivo de mantener un principio de equidad en el acceso a sus cuidados. Para ello planifica, dirige e implementa en su actividad cotidiana programas de salud específicos dirigidos a cubrir las necesidades de estos y otros grupos en riesgo.

La Enfermera Familiar y Comunitaria coopera y participa activamente con las organizaciones y redes comunitarias, organizaciones no gubernamentales, asociaciones de ayuda mutua y demás instituciones públicas o privadas que tienen por objetivo mejorar la salud del conjunto de las personas.

c) Compromiso con la mejora continua de la calidad: La Enfermera Familiar y Comunitaria toma sus decisiones basándose en las evidencias científicas actualizadas y para ello mantiene al día sus conocimientos, habilidades y actitudes profesionales, al tiempo que hace partícipes a las personas en la toma de decisiones que afecten a su salud.

La enfermera Familiar y Comunitaria reconoce como prerrequisito de la atención de calidad el valor del trabajo en equipo y la participación y corresponsabilización de las personas a las que presta sus cuidados.

d) Compromiso con la ética: La Enfermera Familiar y Comunitaria es exigente consigo misma, con la propia administración sanitaria y con el resto de los actores que intervienen en ella, para el cumplimiento de su misión.

La Enfermera Familiar y Comunitaria basa su compromiso con las personas en los principios de la bioética y muy especialmente, dada la idiosincrasia de su ámbito de actuación, en el principio de autonomía (autocuidado y responsabilidad). Garantiza el respeto a cada uno de los derechos de los usuarios y pacientes del sistema sanitario conforme a lo establecido en la Ley de ordenación de las profesiones sanitarias y en la Ley básica reguladora de la autonomía del paciente y de derechos y obligaciones en materia de información y documentación clínica.

Mantendrá el rigor y la ética en el desempeño de sus funciones de docencia y de investigación.

e) Compromiso con la seguridad de los usuarios y pacientes: La Enfermera Familiar y Comunitaria promoverá y desarrollará el conocimiento y la cultura de seguridad de las personas a las que atiende. Colaborará y participará en proyectos que impulsen y evalúen prácticas seguras.

f) Compromiso con el desarrollo profesional: La Enfermera Familiar y Comunitaria está comprometida con el desarrollo general de su profesión y particularmente con el de su principal ámbito de trabajo, la enfermería que interviene con las familias, las comunidades y en la salud pública.



La enfermera que yo quiero....

  • Resumiendo, la enfermera que yo,como paciente quiero, y como profesional aspiro a ser, es una enfermera preparada y en contínua formación. Muestra seguridad en lo que hace pero a la vez posee la humildad suficiente para reconocer sus fallos y buscar soluciones. 
  • La enfermera que yo quiero sabe escuchar e intenta ponerse en mi lugar dentro de sus posibilidades. Posee habilidades para comunicar su mensaje adaptándolo a mí.
  • La enfermera que yo quiero es cercana y muestra calidez. Me trata como una persona no como una patología, sin descuidar los aspectos psicológicos, sociales y culturales.
  • La enfermera que yo quiero no es autoritaria ni demasiado maternal.
  • La enfermera que yo quiero respeta mi autonomía como paciente, la confidencialidad y la equidad así como mi dignidad como ser humano.
  • La enfermera que yo quiero se implica en acciones que salvaguarden los derechos de los ciudadanos y colabora activamente con la comunidad.
¿Alguien conoce a alguna o a alguno así?..

 El siguiente vídeo resume muy bien qué significa ser enfermera: 




Y para finalizar...un poquito de humor...



miércoles, 4 de febrero de 2015

Gonartrosis: que no te limite la vida



Por Mª de los Ángeles Aragoneses Cañas y Sara Fernández Redondo


La artrosis es un problema de salud muy frecuente que produce dolor y limitación de la movilidad. Ese dolor a menudo está poco valorado y no mejora sólo con medicamentos, pero con unos autocuidados  adecuados se podría lograr.

La artrosis no es más que un desgaste del cartílago articular. Este desgaste puede producir lesiones alrededor del hueso. Y estas lesiones originan dolor, rigidez, limitaciones y deformidad de la articulación afectada.


Artrosis de rodilla: gonartrosis


A partir de los 35 años el 50% de las personas tienen algún tipo de artrosis. El 73% son mujeres. La forma más frecuente de artrosis es la que se da en la rodilla (gonartrosis).

A veces se ve como algo "sin solución". Se piensa que hay que resignarse. Se vive con mucho miedo a las consecuencias para el futuro y se suele recurrir como única opción a los medicamentos. La artrosis afecta a las relaciones familiares (hijos, amigos...), al trabajo, a las actividades de ocio....


Factores determinantes


Hay factores que influyen en la artrosis de rodilla, como la edad (más a partir de 50 años), el sexo (mas en mujeres ), y la herencia (padres, abuelos...) que no podemos cambiar.

Otros si los podemos cambiar: como los kilos  de más (el factor principal), la falta de ejercicio, la realización de trabajos que fuerzan las rodillas y los hábitos posturales no adecuados.

Para paliar, aliviar y prevenir la artrosis deberíamos proponernos:
  1. Organizar nuestra alimentación para mantenernos en un peso adecuado
  2. Hacer ejercicios que nos ayuden a movernos mejor
  3. Corregir las posturas que puedan ser perjudiciales
  4. Relajarnos para vivir con confianza y buen ánimo
  5. Conocer los recursos que tenemos a nuestro alcance y en nuestro barrio
En definitiva, cuidarnos más para vivir mejor.


Experiencias en el centro de salud


En el Centro de Salud de General Ricardos se ha realizado un taller de autocuidados para pacientes con artrosis de rodilla. Con el titulo de "Aprendiendo a convivir con la artrosis", se inició el pasado mes de Abril una serie de sesiones (seis), los jueves de cada semana, de hora y media de duración y con un fisioterapeuta, tres enfermeras, tres médicos y quince mujeres con artrosis de rodilla.

En cada sesión se impartían conocimientos respecto a la artrosis, se aprendieron las bases de una alimentación saludable para evitar o disminuir la obesidad y el sobrepeso, se conocieron los beneficios del ejercicio físico practicando ejercicios específicos para la artrosis, se aprendieron y realizaron técnicas de relajación y se conoció el uso adecuado de los medicamentos antiálgicos y antiinflamatorios.

Se estudiaron las dificultades que cada participante tenía con su enfermedad y se buscaron soluciones.

El objetivo general era promover una mejor calidad de vida mediante la disminución del dolor y la mejora de la capacidad funcional.

Diversos estudios han mostrado la efectividad de la educación grupal para mejorar el control de peso, fomentar el ejercicio habitual, aprender hábitos posturales adecuados y conocer el uso racional de los medicamentos.

Siendo el sobrepeso y la obesidad el factor principal que influye en la artrosis y, siendo además un factor que podemos modificar deberíamos hacer lo posible para organizar nuestra alimentación.


 Las bases de una alimentación saludable


Una alimentación saludable nos aporta la ENERGÍA y los NUTRIENTES que necesitamos para mantener la salud.

Los nutrientes que necesitamos son: proteínas, hidratos de carbono o carbohidratos,  grasa, vitaminas y sales minerales.

Para conseguir una alimentación equilibrada deberíamos consumir al día un 50-55% de carbohidratos, un 30-35% de grasas y entre un 10-15% de proteínas.

Las grasas las vamos a conseguir a través de los animales y de los vegetales. Una de las grasa vegetales más saludables es el aceite de oliva. Lo llaman "el oro liquido". Es un antioxidante, mineraliza los huesos, aumenta la longevidad y desatasca las arterias.

Las proteínas ayudan a desarrollar los músculos. Las carnes, los huevos y los pescados son proteínas animales fundamentales en una alimentación equilibrada y saludable.

Los hidratos de carbono o azúcares nos aportan ENERGÍA, son la base de la alimentación, son fibra, disminuyen el estreñimiento y nos sacian más. Son: los cereales, pan, pastas, frutas, verduras, bollería, leche y derivados, harinas, legumbres, tubérculos y raíces, azúcar, arroz, guisantes... entre otros.

Todos estos nutrientes los tenemos que distribuir a lo largo del día y en seis tomas.

El desayuno estará compuesto por una ración de lácteos (1 vaso de leche, 2 yogures o un trozo de queso, todo desnatado) y una ración de harinas (puñado de cereales, 2 ó 3  tostadas pequeñas o 4 galletas María...).

En el almuerzo no debe faltar una porción de pan y una pieza de fruta (manzana o naranja o dos mandarinas o dos ciruelas...).

En la comida que no falte una ración de verduras (acelgas o judías verdes con patata y zanahoria...) o legumbres (pequeñas raciones)  con una porción de proteína (filetee de carne o de pescado o huevo...) una ración de pan y una pieza de fruta.

En la merienda una ración de lácteos (1 vaso de leche desnatada ó 1 yogur desnatado).

En la cena una porción de verduras (ensalada o sopa de verduras o judías verdes), una porción de proteínas (pescado, huevo carne), una porción de pan y una pieza de fruta.

Incluso, antes de acostarse se podría tomar un yogur o medio vaso de leche.

"Cuanto más organizadas sean tus comidas menos hambre pasarás".

"Comer bien sin caer en dietas milagro o falsos mitos es posible".

"No por saltarte una comida vas a adelgazar más".

"No existe un peso ideal, sí un peso saludable".

Es necesario también beber abundantes líquidos.


"Una buena alimentación comienza en el supermercado"


Se planificará lo que debemos comprar. Realizaremos una lista de alimentos. En un bloc iremos anotando los alimentos o ingredientes que se vayan acabando. Es aconsejable elaborar un menú semanal equilibrado y acudir al supermercado sin hambre. Se conseguirá, de esta manera, un carro saludable y económico.

Una lista de la compra variada incluye todos los grupos de alimentos básicos:
  • Pan, arroz, pastas, patatas y cereales. Este grupo de alimentos aportan fibra, minerales y vitaminas del grupo B y energía saludable.
  • Frutas y hortalizas. Excelente fuente de vitaminas, minerales y fibra.
  • Carnes, pescados y lácteos. Alimentos ricos en proteínas, vitaminas y minerales. Se deben seleccionar las carnes con poca grasa. Conviene variar entre pescado azul y blanco.
  • Los lácteos desnatados.
  • Los aceites y grasas deben incluirse en nuestra alimentación en pequeñas cantidades procurando que predomine el aceite de oliva virgen.
  • Los platos precocinados nunca deben consumirse de manera habitual ya que suelen contener más sal y grasas que los mismos productos consumidos frescos.
En ese taller también se trabajó el "etiquetado de alimentos". Al comprar de forma sana, se deben mirar detenidamente las etiquetas. La etiqueta debe llevar toda la información necesaria del alimento. Nos informa de la composición del producto por cada 100 gramos y/o por ración o porción. Nos dice la cantidad de calorías y proteínas que contiene y la cantidad de hidratos de carbono. Elegiremos el producto que menos azúcares y más almidón tenga, ya que este sacia más. Nos fijaremos en las grasas y elegiremos siempre el alimento que tenga menos y sobre todo menos grasas saturadas. La cantidad de fibra que lleven también es importante.


Aprendiendo a cocinar de forma saludable


Al cocinar se procurará conservar y aprovechar al máximo las propiedades nutritivitas de cada alimento.

Con el microondas se consigue una cocina sana. En él no se pierden las propiedades de los alimentos. No excede los 100 grados. 

Con la plancha se consiguen platos sabrosos sin apenas aceite y también se minimizan las pérdidas de nutrientes. 

Asar los alimentos no sólo les proporciona un exquisito sabor, también es una de las formas más saludables de conseguir una comida natural y libre de grasas. 

La barbacoa es una técnica de cocinar muy práctica para reuniones al aire libre. Se retirará la grasa visible de los alimentos antes de colocarlos sobre el fuego de la parrilla, evitando que las piezas de carne se quemen. 

La cocción y el vapor son dos formas de cocinar también muy sanas. Con el papillote los alimentos conservan sus propiedades y se potencia su sabor.


Ejercicio físico: otro pilar fundamental


Otro de los pilares básicos en el tratamiento de la artrosis de rodilla es el ejercicio. Tiene una gran importancia en el autocuidado, pues reduce el dolor, mejora la funcionalidad y protege contra la progresión de la enfermedad.


Todas las participantes aprendieron y practicaron ejercicios específicos para la gonartrosis. Inicialmente, este ejercicio deberá ser supervisado por un fisioterapeuta, para después mantenerlo en casa a lo largo del tiempo.


Son unos ejercicios sencillos, de fácil comprensión, que precisan poco tiempo y que se deben incluir en la rutina diaria. Si se interrumpieran bruscamente, la recuperación es más lenta.
                                         

Tratamiento farmacológico


Se habló del tratamiento farmacológico de la artrosis.

En la Artrosis no hay tratamiento curativo. El tratamiento principal es aliviar el dolor, por lo tanto el tratamiento depende de la intensidad del dolor, de otras enfermedades que se tenga y de otros medicamentos que se tomen.


El medicamento más utilizado en la gonartrosis es el Paracetamol. Si no cede se recomiendan los antiinflamatorios AINES por vía oral y/o de forma tópica. También se pueden prescribir anestésicos y practicar infiltraciones de corticoides.

Seguiremos los consejos de tratamiento pactados con el médico.

Sobre todo NO automedicarse.

¡No dejes que la artrosis limite tu vida!

Y si tienes dudas...¡pregunta a tu enfermera!

miércoles, 28 de enero de 2015

Estrés: ¡mantenlo a raya!



Por Rosa Sánchez González

Todos pasamos por momentos de tensión en nuestra vida. Sin embargo, cuando se vive siempre en “estado de emergencia”, la mente y el cuerpo pueden pagar un alto precio porque el organismo libera sustancias al torrente sanguíneo que perjudican a la salud.

El uso del término “estrés” es tan popular que a veces no se tiene claro en qué consiste.

El término estrés proviene del latín “stringere” que significa “apretar”; es una reacción fisiológica del organismo en el que entran en juego diversos mecanismos de defensa para afrontar una situación que se percibe como amenazante o de alta exigencia.

¿Qué es el estrés?


El concepto se remonta a 1930, cuando Hans Selye (médico austriaco) observó que todos los enfermos a quienes estudiaba, independientemente de su enfermedad, presentaban síntomas comunes: cansancio, pérdida del apetito, bajada de peso y astenia, entre otras. Selye llamó a este conjunto de síntomas el “síndrome de estar enfermo”.

A partir de 1935 empiezan a estudiarse diversos tipos de estrés y tratamientos específicos para ellos.

Hans Selye, considerado el padre del estrés, introdujo finalmente el concepto del estrés, como un conjunto de reacciones fisiológicas no específicas del organismo a diferentes agentes de presión del ambiente.

En principio, se trata de una respuesta normal del organismo ante situaciones de peligro o exigencia y tiene su parte útil, pues nos ayuda a enfrentarnos a situaciones de cambio, presión o incluso agresión; el organismo se prepara para reaccionar física o mentalmente y produce la secreción de hormonas (la adrenalina) que nos preparan para la acción.

Todo esto nos permite responder oportunamente a estas situaciones excepcionales e incluso poner nuestra vida a salvo, pero se puede convertir en nuestro peor enemigo cuando se extiende en el tiempo y sin motivo aparente.

Cualquier suceso que genera una respuesta emocional, tanto positivo (p.e. el nacimiento de un hijo) como negativo (p.e. un accidente), puede causar estrés. Además, situaciones que pueden causar estrés a una persona, pueden ser insignificantes para otra.

En resumen, el estrés es causado por el instinto del cuerpo humano de protegerse a si mismo…

Fases de desarrollo del estrés



  • Fase de Alarma

Es la reacción del organismo frente a una situación de exigencia, agresiva o de presión. En esta, todas las facultades del organismo se encuentran en un estado de movilidad general (respiración acelerada, ritmo cardiaco aumentado, nudo en el estómago,…) pero sin que ningún sistema orgánico en particular quede afectado.

Estas reacciones provocadas por la secreción de hormonas como la adrenalina, cuya función es preparar al cuerpo para una acción rápida.

  • Fase de Resistencia o Adaptación

Cuando el estado de alerta se prologa un tiempo suficientemente largo, el organismo tiende a habituarse al mismo y se entra en la Fase de Adaptación.

Durante esta fase el metabolismo se adapta a la presencia del estrés durante un periodo de tiempo indeterminado. La reacción al estrés se dirige hacia el órgano o la función fisiológica mejor capacitada para tratar o suprimir el mismo. Para ello el organismo secreta hormonas que elevan la glucosa (los gluticoides) al nivel que el organismo necesita para el buen funcionamiento del corazón, del cerebro y de los músculos.

  • Fase de Agotamiento

La energía necesaria para la adaptación es limitada, y si el estrés se mantiene, el organismo entrará en la fase de Agotamiento. En esta fase el organismo o bien la función encargada de enfrentarse al estrés queda vencida y se desmorona.

Durante esta fase, es probable que la persona afectada desarrolle algunas patologías que conduzcan a que el organismo pierda si capacidad de activación.


Tipos de estrés y sus síntomas



  • Estrés agudo

El estrés agudo es la forma de estrés más común. Surge de presiones del pasado reciente y las exigencias anticipadas del futuro próximo. Puede ser emocionante y fascinante, puede ayudar a abordar situaciones exigentes, por ejemplo en el trabajo, pero su persistencia puede derivar en problemas de salud.

Afortunadamente, la mayoría de las personas reconocen las causas de estrés agudo. Es una lista de lo que genera presión en sus vidas: el accidente de coche que abolló el parachoques, la pérdida de un contrato importante, un plazo de entrega a cumplir, los problemas ocasionales de su hijo en el colegio, las expectativas de un deportista frente a una prueba importante, etc.

Dado que es a corto plazo, el estrés agudo no tiene tiempo suficiente para causar los daños importantes asociados con el estrés a largo plazo. Sus síntomas más habituales son:

  • Agonía emocional: combinación de irritabilidad, ansiedad y depresión
  • Problemas musculares, dolores de cabeza, dolor de espalda, dolor en la mandíbula y las tensiones musculares
  • Problemas estomacales e intestinales: acidez, flatulencia, diarrea, estreñimiento etc.
  • Sobreexcitación pasajera: deriva subidas de tensión, ritmo cardíaco acelerado, transpiración de las palmas de las manos, palpitaciones, mareos, etc.

El estrés agudo puede presentarse en la vida de cualquiera, y es muy tratable y manejable.

  • Estrés agudo episódico

Se identifica en aquellas personas que tienen estrés agudo con frecuencia, siempre están apuradas, pero siempre llegan tarde, si algo puede salir mal, les sale mal, asumen muchas responsabilidades, etc. No pueden organizar la cantidad de exigencias que se imponen, por lo que están perpetuamente en estado de estrés agudo.

Las personas con estrés agudo episódico suelen describirse como personas con "mucha energía nerviosa": están demasiado agitadas, tienen mal carácter, son irritables, ansiosas y tensas, por ello sus relaciones interpersonales se deterioran con rapidez cuando otros responden con hostilidad real.

Los síntomas del estrés agudo episódico son los del estrés agudo pero sufridos de forma persistente, por lo que tratarlo, por lo general, requiere ayuda profesional.

Estas personas pueden ser sumamente resistentes al cambio. Sólo la promesa de alivio del dolor y malestar de sus síntomas puede mantenerlas en tratamiento y encaminadas en su programa de recuperación.

  • Estrés crónico

Este es el estrés agotador que desgasta a las personas día tras día, año tras año. El estrés crónico destruye al cuerpo, la mente y la vida.

El estrés crónico surge cuando una persona nunca ve una salida a una situación deprimente. Es el estrés de las exigencias y presiones implacables durante períodos aparentemente interminables. Sin esperanzas, la persona abandona la búsqueda de soluciones.

Algunos tipos de estrés crónico provienen de experiencias traumáticas de la niñez que afectan profundamente la personalidad, se interiorizaron y se mantienen dolorosas y presentes constantemente.

El estrés crónico mata a través del suicidio, la violencia, el ataque al corazón, la apoplejía e incluso el cáncer. Las personas se desgastan hasta llegar a una crisis nerviosa final y fatal.
Los síntomas de estrés crónico son difíciles de tratar y pueden requerir tratamiento médico, de conducta y manejo del estrés.


Efectos del estrés


La figura siguiente resume los posibles impactos del estrés en nuestro organismo a los que nos hemos venido refiriendo en anteriores párrafos (fuente Taringa.net)




¿Cómo combatir el estrés?


El manejo del estrés implica tratar de controlar y reducir la tensión que ocurre en situaciones estresantes. Esto se hace realizando cambios emocionales y físicos. El grado de estrés y el deseo de hacer modificaciones determinarán el grado de cambio que se va a producir.



Existen infinidad de fuentes que se pueden consultar sobre las técnicas del manejo del estrés por lo que proponemos una síntesis que refleja los distintos ámbitos a trabajar para manejar el estrés, que se denomina “Las Seis Rs para el Manejo del Estrés":


RESPONSABILIDAD
• Tú tienes el control
• Hay que establecer prioridades
• Hay que saber decir "no"

REFLEXIÓN
• Conoce cuales son las cosas que te lanzan al estado de estrés
• Sé consciente de los síntomas del estrés
• Procura una vida equilibrada

RELAJACIÓN
• Haz algo bueno para ti mismo(a)
• Planifica el "tiempo de preocuparse"
• Planifica tiempo de descanso

RELACIONES
• Mantén relaciones de apoyo
• Mejora tus relaciones sociales
• Mejora la relación contigo mismo(a)
RECÁRGATE DE ENERGÍA
• Come una dieta alta en fibra y baja en sal y colesterol
• Sé consciente de las toxinas: cafeína, grasa, nicotina y comidas procesadas y toma agua
• Haz ejercicio físico adaptado

RECREACIÓN
• Ríete
• Diviértete
• Disfruta de la vida

(Fuente: Hsolc.org)

Una buena descripción, más detallada, sobre los hábitos y las técnicas a utilizar para el control del estrés se puede consultar en:
http://www.nlm.nih.gov/medlineplus/spanish/ency/article/001942.htm


Conclusión: el estrés… bajo control !!


Como hemos venido contando, todos sufrimos de estrés en mayor o menor grado, porque forma parte de la vida, si bien el estrés incontrolado es lo que tiene consecuencias negativas en el estado de ánimo y en la salud.

Incluso se llega a afirmar que el 60% de las dolencias físicas y enfermedades son creadas por el estrés (Asoc. Americana de Medicina).

Por ello es importante conocer qué nos afecta en la vida, cuáles son nuestras reacciones que generan estrés, qué hábitos debemos tener para mantener el control y cuándo pedir ayuda profesional, si fuera necesario.

En este aspecto, los profesionales de tu Centro de salud pueden ayudarte a empezar, aunque luego se requiera la consulta con especialistas (psicólogos, psiquiatras, “coaching”, etc.) en los casos más serios.

Por otro lado, de todas las recomendaciones señaladas para paliar o evitar el estrés, queremos hacer especial mención a las técnicas de relajación, por su claro efecto beneficioso, cada vez mejor demostrado. Es por ello que en Hospitales y Centros de Salud se realizan talleres de relajación, bien como objetivo principal o como complemento de otros talleres (Sueño, Memoria, Menopausia, etc.), siendo de gran aceptación por los participantes, con claro predominio femenino.

Como ilustración de estas técnicas, recomendamos el siguiente video de Relajación Guiada:


Y una última reflexión sobre el estrés en la mujer: aunque el estrés ha venido siendo un trastorno muy masculino, ahora las mujeres son las más afectadas por la evidente dificultad de conciliar trabajo, casa e hijos. Su sistema hormonal también es más sensible a las emociones y en cuanto al carácter suelen ser más perfeccionistas y autoexigentes, por lo que experimentan más casos de estrés crónico. Probablemente solo la evolución social, la educación y la conciliación compartida puedan llegar a equilibrar los niveles de estrés en ambos sexos.



...y recuerda, el estrés es necesario en la vida…
¡¡ si lo puedes controlar !!

miércoles, 21 de enero de 2015

Atragantamiento: que no pase de un susto


Por Guillermo Muñoz Arcos

En ocasiones, un resto de alimento, un objeto o un cuerpo extraño, pueden obstruir nuestras vías aéreas y no permitir la función respiratoria eficaz. Cuando respiramos, el aire entra por la tráquea y llega a nuestros pulmones.

En el momento de la deglución lo que hacemos es esconder la tráquea debajo de la lengua y un cartílago denominado epíglotis cubre la entrada de la laringe, de manera que el bolo alimenticio resbala por la parte posterior y entra en el esófago y resto del aparato digestivo en lugar del aparato respiratorio. Cuando hacemos las dos cosas al mismo tiempo, es decir, respirar y tragar a la vez,la tráquea no se esconde del todo y queda parte visible, de manera que el contenido alimenticio o el objeto determinado puede obstruir la vía respiratoria.

La obstrucción de la vía aérea por un cuerpo extraño (OVACE) puede convertirse en una situación muy grave que comprometa la vida de la persona, pero a su vez, suele ser una de las situaciones más agradecidas, ya que con unas sencillas maniobras se puede revertir la situación.


Causas más frecuentes de atragantamiento:


Las causas de atragantamiento (OVACE) más frecuente en los adultos son los alimentos.

En los niños, la OVACE suele provocarse por:

  • Comida (sobre todo frutos secos)
  • Monedas
  • Pilas de botón
  • Juguetes (piezas pequeñas)
  • Globos desinflados      
En un paciente inconsciente la causa fundamental de atragantamiento es:

• Caída de la lengua hacia atrás
• Aspiración bronquial, por reflujo alimentario (vómito)

Los estudios publicados, nos indican que hay una mayor incidencia de atragantamientos en edades tempranas, por debajo de los 5 años, y especialmente en menores de 2 años, predominantemente en varones.

Aunque algunos autores hablan también de un segundo pico de incidencia sobre los 11 años, con características diferentes en cuanto al objeto que provoca la obstrucción (capuchones de bolígrafos, grapas...).

En un 60-80% de los casos, el atragantamiento lo producen frutos secos, sobre todo el cacahuete.

Conviene destacar que el 29 % de los fallecimientos son provocados por globos, ya que estos se adhieren pudiendo provocar una obstrucción completa de la vía respiratoria.


Tipos de atragantamiento:


Debemos saber, que dentro de la obstrucción de la vía aérea hay dos grandes tipos:

- Obstrucción incompleta o leve, en la cual el paciente:

• Puede hablar.
• Puede toser.
• Puede respirar.

- Obstrucción completa o grave, en la que podemos encontrarnos con dos situaciones:

1) Que el individuo esté todavía consciente:
                                                                             
• Incapaz de hablar.
• Respiración sibilante.
• Imposibilidad de toser.
• No puede respirar.
• Acaba quedando inconsciente.

2) Que el individuo se encuentre inconsciente.



¿Qué hacer ante un caso de atragantamiento?


La secuencia de actuación en adultos y niños mayores de un año es la siguiente:

• Si la víctima muestra signos de obstrucción leve de la vía aérea: Se le animará a toser, únicamente.

• Si la víctima muestra signos de obstrucción grave de la vía aérea y está consciente: Se darán 5 golpes en la región interescapular (en la espalda, entre los dos hombros) con el talón de la mano, inclinando al paciente hacia delante.

Si no se ha resuelto la obstrucción, pasaremos a la conocida maniobra de Heimlich.

Situándonos detrás del paciente rodeando con nuestros brazos su abdomen, realizaremos 5 compresiones abdominales, colocando nuestro puño entre el ombligo y el apófisis  xifoides (punta del esternón). Reforzando con la otra mano, para aumentar la fuerza de compresión. El movimiento tiene que ser hacia dentro y hacia arriba.

En el caso de embarazadas, las compresiones serán torácicas en lugar de abdominales para evitar daños en el feto.

Cuando la persona es muy obesa y no podemos abarcarla bien con los brazos e preferible tumbarla en el suelo. Si la obstrucción persiste, se continuará alternando 5 golpes en la espalda con 5 compresiones abdominales.

Si la victima está inconsciente, se iniciarán inmediatamente las maniobras de la RCP (Reanimación Cardiopulmonar).


En el caso de los lactantes...


  • Si tose con efectividad no se precisará ninguna maniobra.
  • Si la tos comienza a ser inefectiva pero está consciente se darán 5 golpes en la espalda (situaremos al lactante en nuestro antebrazo en decúbito prono con la cabeza más baja que el resto del cuerpo) en la región interescapular. Manteniendo nuestro pulgar en la boca del lactante para mantenerla abierta y pueda expulsar el cuerpo extraño.
  • Si no se ha resuelto se realizarán 5 compresiones torácicas. Para ello al lactante lo pondremos en decúbito supino( boca arriba), sobre nuestro antebrazo y realizaremos las compresiones torácicas, con 2 dedos en el en centro del tórax.
  • Si la obstrucción persiste, se alternarán 5 compresiones torácicas con las 5 compresiones abdominales. Habrá que ir valorando durante el proceso si el cuerpo extraño asoma y es fácilmente accesible. Nunca se realizará un barrido digital a ciegas porque existe el riesgo de que introduzcamos más el objeto.  
  • Si el lactante está inconsciente, se iniciarán las maniobras de RCP.


No debemos olvidar nunca que en situaciones de gravedad extrema lo más importante es pedir ayuda. No olvides llamar al 112.


Prevenir, prevenir y prevenir...


Si queremos evitarnos sorpresas indeseables, nada es más importante que la prevención, sobre todo cuando se trata de niños y ancianos.

Entre los consejos básicos para prevenir atragantamientos tenemos los siguientes:

  • Coma despacio y mastique bien los alimentos.
  • Córtelos en porciones pequeñas.
  • Intente evitar hablar o reír con la boca llena.
  • Evitar que los niños corran, jueguen o lloren con objetos en su boca.
  • Evitar que tengan a su alcance objetos pequeños (menores de 3cm de diámetro).
  • Asegurarnos que los juguetes cumplan las normas de seguridad.
  • Dar a los niños alimentos adecuados a su edad,evitando sobre todo los frutos secos en menores de 4-5 años.
  • Enseñar a los niños a comer y masticar despacio .


La formación de los profesionales y de la población es otro aspecto fundamental para abordar con éxito este tipo de situaciones que pueden comprometer la vida de las personas.

En muchos centros de salud se realizan talleres en las escuelas, sesiones formativas etc...

En los siguientes vídeos podéis observar de forma práctica y sencilla las maniobras de las que os hemos hablado:







Ante cualquier duda, no dudéis en consultarlo con vuestras enfermeras de familia. Os podrán orientar sobre estas maniobras y... ¡¡¡que no pase de un susto!!!