miércoles, 26 de marzo de 2014

Tengo alto el ácido úrico, ¿qué puedo comer?


Cada vez son más las personas que acuden a la consulta de enfermería tras conocer que sus niveles de ácido úrico están por encima de lo normal. A pesar de que todos hemos oído hablar del ácido úrico, siempre surgen preguntas sobre esta alteración y, principalmente, sobre cómo se puede controlar. En este espacio intentaremos responder brevemente a estas dudas, poniendo especial interés en su control a través de la dieta.

¿Qué es el ácido úrico y porqué lo tengo alto?


El ácido úrico es una sustancia que produce nuestro cuerpo de manera natural fruto de la degradación de las purinas, que son un grupo de moléculas presentes en las proteínas y en diversas células de muchos alimentos. Lo normal es que el cuerpo excrete a través de los riñones estos productos de desecho, pero cuando la concentración en nuestra sangre se incrementa durante largos periodos se acumula en las articulaciones en forma de cristales, que a la larga provocan dolor e inflamación (episodios de gota). 

Pero si mantenemos nuestro nivel de ácido úrico alto durante mucho tiempo, además, se convertirá en un factor de riesgo cardiovascular, ya que puede provocar el endurecimiento de nuestras arterias, favorecer la hipertensión, facilitar la formación de la placa de ateroma y ayudar a la aparición del síndrome metabólico.

El ácido úrico puede verse incrementado en la sangre por encima de sus niveles normales (6 mg/dl en mujeres y 7 mg/dl en hombres) debido a diversos factores. En muchas personas existe un componente genético que predispone a tener elevado el ácido úrico en sangre. En otros casos estos niveles altos son secundarios a una patología, como por ejemplo un problema renal que no permite una excreción correcta de esta sustancia. Pero en un gran porcentaje de los casos es consecuencia de una ingesta inadecuada de alimentos ricos en purinas, habitualmente acompañada de una vida sedentaria. 

Para prevenir y controlar el aumento de ácido úrico en sangre debido a esta última situación, la recomendación principal de su enfermera será reducir la ingesta de alimentos ricos en purinas, llevar una alimentación variada y equilibrada, evitando tomar productos enlatados y precocinados, beber abundante agua y aumentar los hábitos de vida saludable, haciendo ejercicio y evitando el sedentarismo y el sobrepeso. 

¿Qué alimentos no se deben consumir cuando se tiene el ácido úrico alto?


Los alimentos que contienen más purinas son las carnes rojas, los pescados, el marisco o las legumbres. Las bebidas alcohólicas, por su parte, aumentan los niveles de ácido úrico al dificultar su eliminación renal, y la cerveza a su vez es rica en purinas. En la siguiente tabla se muestran los alimentos que no se recomienda consumir cuando se tiene este problema, clasificados según la cantidad de purinas que contienen:

MUY ALTO contenido en purinas
(150 a 800 mg/100 g)
ALTO contenido en purinas
(50 a 150 mg/100 g)
BAJO contenido en purinas
(0 a 50 mg/100 g)
Concentrados de carne
Anchoas
Sesos
Hígado
Sardinas
Arenques
Caballa
Salsas

Espárragos
Pan integral con cereales y fibra
Coliflor
Pescados
Legumbres
Guisantes
Carnes de vacuno, cerdo, cordero
Champiñones
Carne de ave, pollo, pato, pavo
Mariscos
Espinacas
Zumos de frutas
Pan blanco
Huevos
Aceites
Frutas
Queso
Leche
Yogures
Nueces
Azúcar
Bebidas, té, café, sodas
Vegetales (excepto los mencionados en las otras columnas)

Cuando se tiene el ácido úrico elevado también se recomienda reducir la ingesta de grasas, tomar productos desnatados, evitar zumos de frutas y productos que contengan grandes cantidades de fructosa y consumir abundante agua para ayudar a la excreción de estos productos de desecho.

Por otro lado, se ha demostrado que los alimentos que contienen vitamina C y los lácteos actúan como alimentos protectores, controlando los niveles de ácido úrico dentro de sus valores normales, e incluso disminuyéndolos.

¿Son el tomate y vino alimentos permitidos?


En relación al tomate, circula un mito que vincula su consumo al aumento del ácido úrico en sangre. Esta relación es falsa ya que este alimento contiene muy pocas purinas y no existe una evidencia científica que demuestre que su ingesta eleve los niveles de ácido úrico en sangre.

Por otro lado, aunque como hemos dicho el alcohol no está indicado en la dieta del paciente con ácido úrico elevado, existen estudios que demuestran que el vino no aumenta los niveles de esta sustancia en la sangre. Por lo tanto, el vino es el único alcohol permitido en la dieta de estos pacientes, siempre consumiéndolo de manera moderada. 

Desde la consulta de enfermería de atención primaria le recomendamos una dieta variada, equilibrada y moderada (una dieta mediterránea), acompañada de ejercicio físico diario y de un consumo adecuado de agua para prevenir los desajustes en los niveles tanto de ácido úrico como de otros elementos corporales.


miércoles, 19 de marzo de 2014

¿Qué es un residente de enfermería?


Por Fernando Sánchez Díaz

Es posible, cada vez con más frecuencia, que cuando acude a la consulta de su enfermero haya observado la presencia de un compañero nuevo que se sienta a su lado y trabaja conjuntamente con él. Es un EIR (Enfermero Interno Residente).

En la sociedad en la que vivimos actualmente, todas las disciplinas tienden a especializarse para dar un servicio más específico y de mayor calidad a la población. En el caso de las relacionadas con el mundo biosanitario, una vez acabada la carrera se realiza un examen a nivel estatal (como una oposición, que exige una dura preparación) para obtener una plaza en una de las especialidades a las que se aspire. Una vez obtenida, el profesional pasa a llamarse “Interno Residente” durante los años que dure, y terminará con el título de especialista. Así funciona en carreras como biología, farmacia, medicina, psicología, y también en enfermería. 

En el caso de Enfermería, a día de hoy no es obligatorio ser especialista para ejercer la profesión. Es una opción si te gusta alguna de las especialidades que existen actualmente, que son: Enfermería geriátrica, de salud mental, del trabajo, obstétrico-ginecológica (matrona), pediátrica y familiar y comunitaria. Ésta última es la que realizamos los EIR (Enfermero Interno Residente) que usted encuentra en su centro de salud. Todas ellas duran dos años, durante los que tenemos un contrato de formación, quiere decir que a la vez que trabajamos, nos estamos formando. 

¿En qué consiste nuestra formación?


Además de aprender lo específico que requiere este trabajo, es una manera de introducirte en el mundo laboral de la mano de un profesional que te guía y orienta a la par que te forma. Es un puente previo de preparación para el pleno desarrollo profesional que vendrá después. Si acabas de terminar la carrera, como es mi caso y no has ejercido aún es una buena manera de irte soltando, ya que vas a trabajar, pero con una supervisión constante. Combinado con el trabajo, durante la residencia tienes la posibilidad de asistir a cursos, congresos, jornadas para aumentar la formación; esto es necesario para complementar los conocimientos con bases teóricas y para actualizarse y estar al día en temas relacionados con la salud. Es una buena oportunidad para ello, si la quieres aprovechar. 

Durante los dos años de nuestra especialidad, la mayor parte del tiempo la pasaremos en el centro de salud, por lo que ustedes podrán vernos con frecuencia. Sólo durante ciertas temporadas, estaremos fuera, rotando por otros servicios que son necesarios en nuestra formación. También tenemos que hacer 6 guardias al mes en Urgencias. Por último, debemos entregar una serie de evaluaciones a lo largo de la residencia, realizar sesiones clínicas a los compañeros del centro, y entregar al final de los dos años un proyecto de investigación.

Mi experiencia personal


La verdad son dos años en los que no paramos de hacer cosas, a veces te puedes agobiar un poco, puedes desmoralizarte al rotar por ciertos servicios hospitalarios que no cumplen tus expectativas en relación con Atención Primaria… pero de todo se aprende, y sobre todo, hay que saber sacar partido a todas las cosas buenas que te brinda la especialidad, que no son pocas!!

Realmente dentro de un mes y medio se cumplirá un año desde que emprendí este camino, y no me he dado ni cuenta. Haciendo balance de todo lo vivido, y olvidando algún que otro mal rato que haya podido pasar, puedo calificar  mi experiencia personal hasta ahora como muy positiva. Es muy enriquecedor trabajar de esta forma, con una guía que va junto a ti contribuyendo a tus progresos, ver el punto de vista de varios profesionales y coger lo mejor de cada uno, moverte por el sistema sanitario y conocerlo a fondo, y sobre todo, aprender mucho. Muchos conocimientos sobre la salud, sobre cómo promocionarla y prevenir la enfermedad, pero también sobre la organización sanitaria, el mundo laboral… y principalmente sobre el ser humano y su existencia.

Recuerde que nosotros, sus enfermeros de familia, ponemos nuestro granito de arena para que ésta sea lo más confortable posible.


miércoles, 12 de marzo de 2014

Día Europeo de la Prevención del Riesgo Cardiovascular

Por Rosa Sánchez González

¿Sabías que el 80% de los infartos se podrían mantener a raya si se adquiriesen buenos hábitos de salud?


El día 14 de marzo celebramos el Día Europeo del Riesgo Cardiovascular, que ha sido creado para sensibilizar a la población de la importancia de la prevención de enfermedades  cardiovasculares como el infarto de miocardio, la angina de pecho y el ictus, las cuales son la primera causa de mortalidad en los países desarrollados. Según la OMS, por ellas cada año mueren en torno a 17,0 millones de personas, por encima de otras patologías como el cáncer.

También según la OMS el 80% de las muertes por enfermedades cardiovasculares se podrían haber evitado con un estilo de vida más saludable, reduciendo factores de riesgo como el estrés, tabaco, sedentarismo, alimentación inadecuada etc.

Existe la creencia generalizada de que el infarto y la angina de pecho son enfermedades exclusivas de hombres. Esto no es cierto: las mujeres también las sufren, sobre todo a partir de la menopausia y antes de ésta si existen factores de riesgo.

Debido a todo esto, y de acuerdo a la vocación de nuestro blog, este día y todos los del año, los profesionales de salud dirigen sus acciones hacia la prevención y promoción tanto en consulta como mediante la realización de actividades grupales, teniéndose en cuenta aspectos fundamentales como:

- Deshabituación tabáquica
- Promoción de una alimentación sana y saludable (menos grasas, sal, azúcar, etc. y mayor consumo de verdura fresca y fruta)
- Fomento del ejercicio físico
- Control de tensión arterial, niveles de colesterol, triglicéridos y  glucosa en sangre.
- IMC (Índice de Masa Corporal, relación talla-peso) adecuado
- Medición de la grasa abdominal
- Control de la ansiedad y el estrés

¿Te interesaría conocer tu riesgo cardiovascular? Es sencillo, mediante la utilización de la “Calculadora de riesgo cardiovascular” que proporciona en su Web la Fundación Española del Corazón.

Esta sencilla herramienta se encuentra en el siguiente hipervínculo:


Mediante la “calculadora”, contestando unas pocas preguntas, puedes conocer tu nivel de riesgo y, si lo necesitas, deberás acudir a tus profesionales sanitarios para poner en marcha un plan de mejora de tus hábitos de salud, a fin de reducir ese riesgo cuanto antes.

Si el resultado es un riesgo moderado o alto… ¿No crees que deberías hacer algún cambio en tu vida?


video

Recuerda que en tu Centro de Salud estamos para ayudarte, desde la prevención hasta los cuidados al paciente de alto riesgo... 

¡¡Todavía estás a tiempo!! ¡¡ Consulta a tu enfermera!!


martes, 4 de marzo de 2014

Mujer y salud

Por Rosa Sánchez González y Olga Álvarez Montes

Qué mejor manera de comenzar nuestra andadura en este blog que conmemorando el Día Internacional de la Mujer que se celebrará el próximo 8 de Marzo.

Cada vez son más los Centros de Salud que realizan actividades relacionadas con el impacto de las diferencias de género en la salud.

Exhibiciones de vídeos, carteles informativos, charlas-coloquio, etc… forman parte de lo que denominamos “Participación Comunitaria”, un elemento esencial de nuestra función como promotores de la salud en la comunidad.

Un poco de historia…


Aunque ya en la antigüedad podemos encontrar referentes históricos y literarios sobre la lucha de la mujer por la igualdad de derechos, será siglos más tarde, con la Revolución Francesa cuando la mujer tomará por primera vez conciencia de su situación de desigualdad de manera colectiva, surgiendo las primeras demandas formales de derechos políticos y ciudadanía.

Pero sin duda será a finales del siglo XIX y principios del siglo XX, coincidiendo con grandes cambios sociales y económicos relacionados con la industrialización, cuando adquirirá más relevancia la lucha de las mujeres por la equiparación de derechos con los hombres.



Con la industrialización, muchas mujeres comienzan a trabajar fuera del hogar y a integrarse en una sociedad que antes había estado ocupada exclusivamente por hombres, y si a esto le unimos el contexto político de la época, con el surgimiento del movimiento obrero, tendremos la combinación perfecta que explica la aparición de una nueva imagen de lo femenino que implica un rechazo a la discriminación de género.

El primer Día de la Mujer se celebró en 1911 en varios países europeos. Se relaciona con hechos concretos que lo propiciaron, como el de dos incendios provocados en fábricas textiles en 1857 y 1909. Otro incendio relevante fue el que sucedió en 1911 en la fábrica de camisas Triangle Shirtwaist de Nueva York, donde murieron unas 150 mujeres, la mayoría inmigrantes que trabajaban en unas condiciones infrahumanas. La gravedad de lo ocurrido hizo que se modificara la legislación laboral en EEUU.

En 1975, la ONU declaró el 8 de Marzo como Día Internacional de la Mujer, con el objetivo de avanzar en la lucha contra la desigualdad entre los sexos.

En el 2011, con la celebración del centenario, se crea una nueva entidad de la ONU para la Igualdad de Género y Empoderamiento de la Mujer, conocida como ONU Mujeres.

Género y salud


Todavía hoy, el hecho de pertenecer a uno u otro sexo tiene gran impacto sobre la salud, debido no sólo a las diferencias biológicas sino también a las sociales y culturales.

Si entendemos la salud como un todo, es decir como un estado de bienestar físico, psicológico y social, el hecho de nacer mujer sigue representando una desventaja.

Según la OMS, algunos de los factores socioculturales que impiden que las mujeres y niñas se beneficien de servicios de salud de calidad y alcancen el máximo nivel de salud son:

  • Las desigualdades  en las relaciones de poder
  • Las normas sociales que reducen el acceso a la educación y al empleo
  • La atención exclusiva a las funciones reproductoras
  • El padecimiento real o potencial de violencia física,sexual y emocional.

Qué podemos hacer…



Ojalá que en un futuro no muy lejano no sea necesario celebrar este día; esto significaría que por fin se habría alcanzado esa equidad que las mujeres llevan reclamando desde hace siglos. Pero para eso todavía tienen que cambiar muchas cosas, entre ellas nuestros propios esquemas culturales.

La educación que ofrecemos a nuestros hijos es esencial para este cambio de mentalidad. Os recomendamos que veáis y comentéis con ellos el vídeo que os mostramos a continuación :

video

Por último, no os perdáis este cortometraje de la directora francesa Eleonore Pourriat sobre un hipotético cambio de roles entre hombres y mujeres que hará reflexionar a más de uno que piense que la igualdad de género es una cuestión que ya no atañe a países “civilizados” como el nuestro.



Esperamos que os haya gustado. Hasta la próxima y ¡salud para todos!


domingo, 2 de marzo de 2014

Un nuevo espacio sobre enfermería para pacientes y profesionales


Es rara la persona que no ha tenido contacto alguna vez con una enfermera.

En especial, las enfermeras de los centros de salud estamos presentes prácticamente en todos los momentos de tu vida: cuando acabas de nacer, cuando enfermas, cuando proteges tu salud, cuando previenes enfermedades, cuando cambias de etapa vital, cuando tienes un hijo, cuando cuidas a un familiar enfermo, cuando envejeces, cuando mueres…

Sin embargo, nuestro trabajo es totalmente desconocido para muchas personas. Algunos piensan que nuestra labor consiste sólo en tomar tensiones, ayudar al médico, dar recetas… Y poco más.

Pero ¿qué hace realmente una enfermera de atención primaria?

Las enfermeras de los centros de salud trabajamos no sólo con el individuo aislado, sino también con la familia y la comunidad, nuestra función primordial es la promoción de la salud y  la prevención de la enfermedad, pero también te ayudamos en el control de tus procesos crónicos favoreciendo el autocuidado o cuidándote cuando tú no puedes solo.

Somos la bisagra entre los social y lo sanitario, detectando riesgos que pueden afectar a tu salud y llevando a cabo las gestiones necesarias para mejorar en lo posible tu calidad de vida.

Este apasionante trabajo trae consigo una implicación emocional intensa, una imprescindible sobredosis de empatía que a veces  nos llega a afectar demasiado pero que forma parte de nuestro aprendizaje de vida.

No obstante, somos conscientes de que no siempre se hacen las cosas bien, y que no todos los profesionales somos iguales. Por eso una parte muy importante de nuestro blog irá dirigida a la autocrítica, porque pensamos que es la única manera de mejorar y de conseguir lo que llamamos “la excelencia en los cuidados”.

¿Te interesa conocer mejor nuestro trabajo? ¿Quieres que te ofrezcamos pautas para mejorar tu salud? ¿Te gustaría acompañarnos en este bonito viaje? Pues entonces….

¡Que pase el siguiente!