miércoles, 16 de diciembre de 2015

Antipsicóticos y el síndrome metabólico: una realidad a trabajar


Por Miriam Caballero Fernández y Ángel Palacios Álvarez

A pesar de que la causa más conocida de mortalidad entre las personas que padecen una enfermedad mental es el suicidio, en términos absolutos la principal causa es la enfermedad cardiovascular asociada al síndrome metabólico. Se calcula que la esperanza de vida media de estas personas es inferior en un 20%.

Es por esto que los cuidados de enfermería del paciente de salud mental no se pueden limitar a la patología mental en particular, sino que se requiere un enfoque holístico que incluya otros aspectos de la vida del paciente (biológico, social, laboral, espiritual, etc.). 

La alta probabilidad de que un paciente que toma antipsicóticos pueda desarrollar una diabetes tipo 2 o una obesidad, entre otros, debe ser motivo de atención por parte de todos los profesionales que conforman el equipo multidisciplinar de atención al paciente, teniendo un papel fundamental a este respecto la enfermera de Atención Primaria. 

Esta semana dedicamos este espacios a explicar brevemente la relación entre la toma de antipsicóticos y la aparición del síndrome metabólico. ¡Esperamos que os resulte interesante!


Los fármacos antipsicóticos 


Los antipsicóticos son los fármacos principales en el tratamiento de la esquizofrenia. Es incuestionable la importancia de esta medicación, introducida hace más de 50 años, para el manejo de sintomatología aguda y disminución de recaídas, de reinternación y del tiempo de hospitalización, facilitando además a la persona con problemas de salud mental la posibilidad de reinserción socio-laboral. 

Los primeros fármacos antipsicóticos que se utilizaron en el campo de la Salud Mental fueron los antipsicóticos típicos o clásicos que resultan muy útiles en el tratamiento de los delirios y alucinaciones, pero que tienen limitaciones importantes en algunas áreas de la sintomatología, como en los síntomas negativos y cognitivos de esta enfermedad, efectos secundarios de tipo extrapiramidal y su falta de eficacia en una proporción importante de pacientes (mejoría sólo del 60%). 

La llegada de los antipsicóticos atípicos a finales de los 80 y comienzos de los 90 supuso ventajas adicionales sobre el uso de los antipsicóticos clásicos, lo cual lleva a que actualmente sean utilizados con mayor frecuencia. La diferencia entre los neurolépticos clásicos y los antipsicóticos atípicos estriba en los receptores diana, pero desde el punto de vista clínico presentan menor potencialidad de producir efectos secundarios extrapiramidales, y mayor eficacia en el control de signos y síntomas negativos y cognitivos. La suma de estos factores favorece la adherencia del paciente al tratamiento. 


Efectos secundarios de los antipsicóticos


Desafortunadamente, los antipsicóticos, al igual que la mayoría de los fármacos, tienen importantes efectos secundarios en el paciente. Dichos efectos secundarios principalmente se concentran: 
  • A nivel endocrino destacan el aumento de la prolactina, provocado principalmente por la risperidona, y la aparición de síndrome metabólico, caracterizado por un aumento de peso de etiología desconocida, junto con insulinorresistencia, alteraciones en el metabolismo de la glucosa, y aumento de la concentración de colesterol y lípidos. 
  • A nivel cardiovascular se pueden presentar anormalidades en el ECG que han sido relacionadas también con antipsicóticos clásicos como las fenotiazidas y tioridazina (motivo de su retirada del mercado), sertindol y ziprasidona. Alteraciones hematológicas como la agranulocitosis asociada al uso de la clozapina. El riesgo coronario aumenta de 2 a 4 veces más entre las personas que tienen síndrome metabólico que aquellas que no cumplen criterios para esta patología. Si además tenemos en cuenta que la edad, el sexo y los hábitos de vida son factores de riesgo, y que el tabaquismo es una enfermedad prevalente entre los pacientes con diagnóstico de esquizofrenia, la mayor parte de estos pacientes se podrían situar en un riesgo coronario moderado. En cualquier caso, la probabilidad de que los pacientes que padecen síndrome metabólico puedan sufrir un accidente coronario a los 10 años es notable.
  • A nivel sexual se producen alteraciones tanto en hombres como en mujeres. En los hombres disminuyen la libido y producen alteraciones en la erección y la eyaculación en un 20%-50%. Las mujeres pueden presentar disminución de la libido, anorgasmia y disminución de la lubricación.



Dificultad para detectar las comorbilidades


Teniendo en cuenta otros factores que participan como causas probables en la patogenia del síndrome metabólico, aparte de la terapia farmacológica, como son el tabaquismo, las dietas inadecuadas, el sedentarismo, el alcoholismo y otras adicciones, existen estudios que demuestran que la detección de estas comorbilidades en pacientes esquizofrénicos es muy baja, y establecen como causa probable el inadecuado entrenamiento profesional. 

Así mismo, los datos indican que las personas que sufren esquizofrenia presentan unos índices más altos de diabetes, independientemente del tratamiento farmacológico que hayan recibido; se ha detectado que en etapas iniciales de la enfermedad tienen niveles más altos de resistencia a la insulina y mayor predisposición a desarrollar una diabetes tipo 2 y una tasa estandarizada de mortalidad más elevada que la esperada para el resto de la población.

Estos datos están en consonancia con los que ofrecen algunos estudios que estiman que los pacientes que sufren esquizofrenia tienen hasta cuatro veces más riesgo de padecer síndrome metabólico en comparación con la población general.
  

Papel de la enfermería ante este problema


Es necesario un cambio a la hora de entender nuestra función como profesionales de enfermería ante el paciente de salud mental: la diferenciación entre la asistencia psiquiátrica y la médica requiere un cambio. El conocimiento y la divulgación sobre esta entidad patológica es un hecho, sólo hace falta introducirla en la práctica profesional del equipo de salud mental. 


Los mecanismos fisiopatológicos del síndrome metabólico aún están en estudio, pero hasta que se conozca más acerca de ellos sólo cabe trabajar en la prevención primaria y en la prevención secundaria con la instauración de programas educativos en los que se trabaje hábitos dietéticos y programas de ejercicio. Cuando esto no es suficiente también podría ser necesario considerar un cambio de medicación con menor riesgo de incremento de peso si éste no se modifica o es notable y la derivación a especialistas que puedan corregir estos factores de riesgo.


Aumento de peso, aumento del estigma


Es importante destacar que la ganancia de peso y la obesidad en aquellos pacientes en tratamiento con antipsicóticos puede presentarse como un efecto adverso difícil de sobrellevar. La ganancia de peso puede afectar negativamente a los resultados clínicos y a la calidad de vida, además de ser causa del incremento de estigma y discriminación social que puede influir negativamente en la autoestima con un impacto negativo en el cumplimiento del tratamiento. Existe un riesgo tres veces mayor de interrupción de tratamiento en pacientes con sobrepeso u obesidad inducida en tratamiento con antipsicóticos y el consiguiente riesgo de recaída y mal control de su enfermedad mental. 


Recomendaciones para el control metabólico en el paciente de salud mental


Las recomendaciones referentes al control metabólico sistemático en el paciente en tratamiento con antipsicóticos atípicos se dividen en dos momentos:
  • Monitorización antes de iniciar la pauta con un antipsicótico: pesar y controlar el IMC durante el tratamiento; obtener una historia familiar y personal basal de diabetes, obesidad, dislipemia, hipertensión arterial y enfermedad cardiovascular; obtener la medida de circunferencia de la cintura, la presión arterial, la glucosa plasmática y el perfil lipídico en ayunas; clasificar el peso del paciente según su IMC, según las cifras de glucosa plasmática, según las cifras de presión arterial y valorar posible dislipemia; y por último tratar o derivar a tales pacientes para tratamiento, incluyendo manejo de la nutrición y el peso, consejo sobre la práctica de actividad física, abandono de tabaquismo y control médico.
  • Monitorización tras inicio de tratamiento con antipsicóticos: valoración del IMC mensualmente durante tres meses, y después trimestralmente; considerar la medición de triglicéridos en ayunas mensualmente durante varios meses en pacientes con alto riesgo de complicaciones metabólicas y cuando se inicia o se cambia de antipsicótico; medición de presión arterial, glucosa plasmática y lípidos en ayunas dentro de los tres primeros meses, y después anualmente, pero antes y con más frecuencia en pacientes con diabetes o en quienes hayan ganado más del 5% del peso inicial; tratar o derivar para tratamiento y considerar el cambio a otro antipsicótico atípico en pacientes que se encuentran con sobrepeso, obesidad, en estado prediabético, con diabetes, con hipertensión o con dislipemia mientras estaban en tratamiento con un antipsicótico atípico.


El paciente de salud mental en Atención Primaria


Para finalizar, no debemos obviar que existen obstáculos para una buena atención al paciente de salud mental, como pueden ser cierta reticencia por parte de los equipos de Atención Primaria a la hora de tratar a pacientes con problemas psiquiátricos severos, o la disociación que se produce en los equipos de Atención Especializada entre enfermedades físicas y enfermedades psíquicas. También cabría analizar si el tiempo y los recursos disponibles para realizar los exámenes físicos en los servicios de salud especializada son los adecuados. 

Las enfermeras de Atención Primaria en coordinación con las especialistas de Salud Mental, debemos hacer frente a este importante problema: 
  • consensuando protocolos que permitan realizar un screening de estos pacientes
  • compartiendo y manteniendo actualizadas las historias de los pacientes
  • actualizando y entrenando a la comunidad profesional que trabaja tanto en Atención Primaria como en Salud Mental para lograr una óptima detección, prevención y manejo de los factores de riesgo
  • integrando equipos interdisciplinarios para cubrir el amplio espectro de diagnóstico, prevención y tratamiento integral de estos pacientes


¡Y recordemos que entre todos podemos convertir el estigma en estima!


jueves, 3 de diciembre de 2015

Alimentos funcionales: ¿Realidad o negocio?


Por Elena Monteagudo

Desde hace unos años, estamos viviendo como la publicidad, los supermercados, los programas de televisión, profesionales, etc.  nos bombardean con una amplia gama de alimentos a los cuales se les ha añadido vitaminas, compuestos y sustancias. Esta explosión de productos a los que se refieren como  funcionales, cuanto menos me ha suscitado curiosidad por el tema. Sin hablar de lo complicado que se ha vuelto la compra de productos como la leche o los yogures, especialmente si lo que buscas es el producto más natural y menos manipulado. Pero, ¿Qué son realmente los alimentos funcionales?, ¿Son un negocio de las marcas sustentado en un buen trabajo de marketing  o verdaderamente son beneficiosos para nuestra salud?, ¿Quién los debe consumir?...




A lo largo de este artículo vamos a ir intentando dar respuesta a todas estas preguntas, que no sólo se me ocurren a mí, sino que estoy segura que a ustedes también. Especialmente cuando estamos sentados ante el  televisor y aparecen anuncios en los que por ejemplo, nos recomiendan tomar una determinada bebida para reducir las cifras de colesterol. Pues bien, vamos a intentar adentrarnos en este mundo en expansión.


¿Qué son los alimentos funcionales?


Se trata de alimentos, es decir no son cápsulas, ni pastillas, ni sobres, ni suplementos, que consumidos en cantidades normales en el marco de una dieta equilibrada, aportan un beneficio que va más allá del estrictamente nutricional; ayudándonos a reducir los factores de riesgo de determinadas enfermedades, a mejorar la salud y el bienestar o ambas cosas. Todo ello respaldado desde un punto de vista científico.

Hay alimentos que per sé son funcionales como por ejemplo determinadas frutas, la leche, los frutos secos o la soja, ya que algunos de sus componentes son beneficiosos para la salud. Pero es que además, a partir de ellos se están desarrollando otros alimentos funcionales como es el caso de las leches o los yogures enriquecidos con calcio o con vitaminas varias.

Por lo tanto un alimento funcional puede ser:

-Un alimento natural (como los que acabamos de reseñar)
-Un alimento al que se le ha añadido o eliminado algún componente
-Un alimento al que se le ha variado la naturaleza de alguno de sus componentes o su biodisponibilidad.

Por tanto, estamos ante un amplio espacio de trabajo en el que coexisten por un lado la ciencia de la nutrición y por otro, las empresas alimenticias.



¿De dónde vienen?  ¿son necesarios?


El termino alimento funcional nace en Japón en la década de los 80, ante la necesidad de mejorar la calidad de vida a consecuencia del aumento de longevidad de la población y los problemas de salud derivados. Este fenómeno se extiende rápidamente a Estados Unidos y con más complicaciones se ha asentado también en Europa, donde en un principio la legislación y regulación no eran muy clarificadoras, pero que con el tiempo  han ido mejorando; las cuales dejan bien claro, que en ningún caso se puede señalar en el etiquetado que el producto tiene propiedades curativas o terapéuticas.

¿Pero realmente son necesarios? La respuesta a esta pregunta es que no, pero debemos añadirle una coletilla; siempre y cuando se siga una dieta mediterránea. La dieta mediterránea por si sola se considera funcional, ya que incorpora productos con las citadas características y además ha demostrado claramente que nos aporta beneficios para la salud y disminuye factores de riesgo relacionados con la aparición de  enfermedades tales como las cardiovasculares, la diabetes o la obesidad.

La siguiente cuestión que tenemos que plantearnos es: ¿seguimos una dieta mediterránea? Lo cierto es que en la sociedad actual la mayoría de la gente no la sigue. El estilo de vida que llevamos, las nuevas costumbres y gustos alimenticios han hecho que nuestras dietas estén cargadas de ácidos grasos saturados e hidratos de carbono de rápida absorción que hacen que las proporciones de nutrientes ingeridos se alejen de la ecuación recomendada:
Hidratos de carbono: 50-60 %
Grasas: 25-30%, en las cuales el predominio debe ser de grasas poliinsaturadas y monoinsaturadas.
Proteinas: 12-15%
Importante el consumo de fibra y de agua (por lo menos 1,5 L)
Todo ello aderezado con ejercicio físico.



De manera indirecta otra causa que impulsa el consumo de este tipo de alimentos, es la falta de conocimientos en materia de alimentación. Si tuviéramos unas nociones básicas en referencia a la composición de los alimentos, sus principales funciones, etc. seríamos capaces de llevar una dieta más completa y equilibrada mediante la adecuada selección de productos. Ya que si por ejemplo no nos gusta un determinado alimento, póngase el ejemplo de la leche, seríamos capaces de identificar otros ricos en calcio (queso, yogur, frutos secos, espinacas…) sin tener que acudir a los productos enriquecidos, que se anuncian con insistencia en los medios de comunicación. En este punto me gustaría invitarles a que si tienen cualquier duda en referencia a la alimentación pueden consultarla con su enfermera de Atención Primaria.


Por tanto, tenemos que replantearnos la pregunta: ¿son verdaderamente necesarios? Más que necesarios, yo me referiría a ellos como favorecedores o recomendables en aquellas personas que por diferentes circunstancias no tengan una dieta lo más adecuada posible. Y con esto no me estoy refiriendo a que se incorporen a la dieta como suplemento o como un sustituto, pues esa no es su finalidad. Pero sí que se tengan en cuenta por ejemplo en niños o adolescentes o en personas donde su dieta carezca de determinados componentes como los ácidos grasos omega-3 o el aporte de calcio no sea el adecuado, cuando es básico especialmente a esas edades.

 Lo que debemos tener claro es que si nuestra dieta es variada estos no son necesarios. Por ejemplo, si nosotros ingerimos de forma habitual leche, nueces, sardinas, salmón, es decir alimentos ricos en calcio y ácidos grasos omega-3 no vamos a necesitar el consumo de leches o yogures enriquecidos, que además serán más caros.


¿De qué están compuestos?


Como hemos señalado anteriormente, pueden ser alimentos naturales u otros en los que se ha modificado algún componente. Dentro de los componentes que se añaden con mayor frecuencia a estos alimentos nos encontramos con:

-Probióticos: son microorganismos vivos (lactobacillus casei, bifidobacterias…) que ingeridos al ser incorporados en otros alimentos, producen un efecto positivo en la salud; como por ejemplo sobre el sistema inmunitario. No solo los encontramos añadidos a  productos lácteos sino también en cereales como la avena, embutidos o tés.

-Prebióticos: se trata de compuestos que no son digeridos por el cuerpo humano, pero que favorecen el crecimiento o la actividad de un grupo de bacterias; lo que reporta beneficios especialmente en el funcionamiento del tracto intestinal. En su mayoría se trata de hidratos de carbono que estimulan el crecimiento y desarrollo de bifidobacterias. Un grupo muy importante dentro de los prebióticos son las fibras.


bifidobacterias


-Simbióticos: son aquellos productos tanto con función probiótica como prebiótica.

-Determinadas grasas: cabe destacar los ácidos grasos omega-3, tan nombrados últimamente e incorporados en cantidad de alimentos, como por ejemplo en los huevos. Sus efectos positivos radican sobre el sistema inmune, su acción antiinflamatoria y sobre el perfil lipídico.

-Aminoácidos: con efectos positivos sobre el sistema inmune.

-Vitaminas y minerales: con una gran cantidad de funciones en diferentes órganos y sistemas.

Alimentos funcionales y el colesterol


El colesterol es una molécula que obtenemos mediante los alimentos de origen animal y la síntesis endógena del mismo. Los elevados niveles en sangre de la fracción LDL colesterol (comúnmente conocido como colesterol “malo”) están directamente relacionados con la aparición de enfermedades cardiovasculares, siendo éstas la principal causa de mortalidad a nivel mundial. Este exceso de colesterol se deposita entre la pared de nuestros vasos, disminuyendo el calibre de los mismos en un proceso conocido con el nombre de aterosclerosis. Este depósito paulatino va a dar lugar a la aparición de una placa (placa de ateroma) de composición grasa que puede separarse de la pared y viajar por el torrente sanguíneo con el riesgo de producir la obstrucción de vasos más pequeños dando lugar a infartos, tromboembolismos pulmonares o ICTUS.





Últimamente han aparecido en el mercado un gran número de productos que aseguran que su consumo regular lleva consigo un descenso en las cifras de colesterol. Se trata de productos en los que se han incorporado fitoesteroles.


 


Los fitoesteroles son moléculas de origen vegetal, que presentan  una estructura muy similar a la del colesterol y que tienen una mayor afinidad por los mecanismos de transporte que permiten su absorción; compitiendo por tanto con la absorción del colesterol. Estas moléculas las encontramos en las legumbres, frutos secos o la soja. Para que el descenso en las cifras de colesterol sea significativo (7,5-10%) es necesario un consumo diario de fitoesteroles de entre 1,5-2,4 gr.   Por ejemplo, una botellita de Benecol contiene 2 gr de esteroles; una de Danacol 1,6 gr o un vaso de 100 ml de  Naturcol nos aportará 0,3 gr de fitoesteroles.

Estos productos utilizados de forma adecuada son útiles para este fin, pero esto no nos exime de llevar una dieta en la cual las grasas ingeridas sean de calidad y cantidad adecuada y donde el ejercicio sea el otro punto básico. Por tanto, podemos resumir que estos productos son útiles, pero que no podemos separarlos de una alimentación adecuada y de la realización de ejercicio físico.

Alimentos funcionales y el tránsito intestinal


Una correcta alimentación (rica en fibra), junto con la realización de ejercicio y un aporte adecuado de agua son los tres pilares básicos para que nuestro tránsito intestinal sea lo más regular posible. La fibra, es un componente que no aporta nada desde el punto de vista nutricional, ya que no es absorbida, pero que por sus características ejerce funciones beneficiosas a nivel intestinal:

-Al ser capaz de absorber agua, aumentan el volumen de las heces lo que favorece su eliminación.

-La fibra insoluble aumenta la velocidad del tránsito intestinal mientras que la soluble la disminuye.

-La fibra tiene la capacidad de absorber en su estructura sustancias tóxicas, colesterol, ácidos biliares, etc disminuyendo su absorción y tiempo de contacto con la mucosa intestinal, lo que es útil en la prevención del cáncer de colon.

-Por otro lado amortigua la absorción de la glucosa, lo que ayuda a mantener unos niveles más constantes de glucemia, siendo muy recomendable en las personas diabéticas.

 Por lo tanto puede ser considerada como un componente funcional, recomendándose un consumo diario de entre 20-30 gramos. Pero ¿dónde la podemos encontrar? Se encuentra en abundancia en los productos del mundo vegetal: en la cubierta de cereales (integrales o también llamados de grano completo o en inglés “whole grane”, como lo podéis encontrar en algún etiquetado) en la cubierta de las  legumbres, cáscara de las frutas, en las verduras, etc. Podemos diferenciar dos tipos de fibra, cada una de ellas con una función diferente:

-Fibra soluble: absorbe el agua formando una especie de gel, retardando la digestión y la absorción de nutrientes. Por lo tanto aquellos alimentos que contengan este tipo de fibra son recomendables en las personas diabéticas

-Fibra insoluble: aporta volumen a las heces favoreciendo la eliminación intestinal. Muy útil para combatir el estreñimiento.




La amplia gama de productos ricos en fibra o los anteriormente mencionados probióticos, son útiles para la normalización y regulación del tránsito intestinal. Pero como de nuevo vemos si sabemos que alimentos naturales consumir, no es necesario otro tipo de productos modificados.

A modo de conclusión podríamos decir que los alimentos funcionales son beneficiosos en tanto en cuanto nuestra dieta se aleje de la mediterránea. Por lo que os animamos a que probéis nuestra receta mediterránea:


¡Y recuerda!, para cualquier duda de esta receta u otras muchas consulta a tu enfermera de Atención Primaria






miércoles, 25 de noviembre de 2015

STOP violencia hacia las mujeres


Por Rosa Sánchez González

La violencia de pareja hacia las mujeres (VPM), también denominada como “Violencia de Género”, es un problema de grandes dimensiones ya que se ha detectado en todos los países del mundo en los que se ha investigado y produce graves daños sobre la salud.

En España, la macro-encuesta sobre la “violencia contra la mujer 2015” ha evidenciado que entre las mujeres de 16 y más años residentes en España, un 12,5% ha sufrido violencia física o sexual por parte de su pareja o ex-pareja. Además, el 13% de las encuestadas reconoce haber sentido miedo alguna vez en la vida respecto a su pareja o ex-pareja.

Por otro lado, en la Comunidad de Madrid se han obtenido datos que indican un bajo reconocimiento de la violencia por parte de las mujeres que cumplen “criterio de caso” (condiciones y circunstancias que evidencian una situación de VPM), hecho que dificulta la intervención, la búsqueda de ayuda y la utilización de recursos adecuados.

En 1996 la Organización Mundial de la Salud (OMS) reconoció la “Violencia contra las Mujeres” como un importante problema de Salud Pública, señalando las graves consecuencias que sobre la salud de ellas y sobre el Sistema Sanitario tiene este enorme problema social.

En 1999 la Asamblea General de la ONU designó el 25 de Noviembre como el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia contra la Mujer,

invitando a todos los agentes políticos y sociales a sensibilizar a la población respecto a este problema.


Origen y Evolución del Problema


En la INFANCIA ya se detectan conductas de desprecio hacia las niñas y las primeras agresiones de los niños para situarse en una posición de superioridad frente a ellas.

En la ADOLESCENCIA continúan los abusos aunque cambia la forma de manifestarlos (el control de la adolescente por la pandilla masculina, los insultos alusivos a la servidumbre tradicional femenina, necesidad de satisfacción del deseo sexual propio sin contemplar el deseo de las chicas, los celos como instrumento de control, etc.).


En la JUVENTUD TEMPRANA, aunque no siempre los comportamientos de desprecio, humillaciones e insultos hacia las chicas se transforman en conductas violentas en la pareja joven más consolidada, cuando el abuso se mantiene, es cada vez más frecuente y más grave. En muchas ocasiones la trampa del amor impide a la joven percibir la violencia que está sufriendo aunque también puede darse cuenta y disculpar a su pareja explicando la violencia como una característica de las relaciones afectivas (“Los amores reñidos son los más queridos”, “Todos los hombres son así”).

Solo cuando una chica toma conciencia de que se encuentra en una relación perjudicial puede elaborar estrategias para cambiar la situación, sin embargo distintos factores pueden influir en que mantenga la relación. En ocasiones puede temer enfrentarse a un mayor aislamiento social si el chico la abandona. También puede temer por su seguridad y tener miedo a sufrir violencia de mayor intensidad. Hay que tener en cuenta que el vínculo con un chico violento intimida y quita libertad de acción y de pensamiento.

El MIEDO es un efecto común de la violencia de pareja hacia las mujeres debido a las amenazas, insultos, descalificaciones y/o golpes recibidos, y acaba limitando la autonomía de la chica y su capacidad para tomar decisiones.


Las Tecnologías de la Información y la Violencia hacia las Chicas


Una forma frecuente de agresión en la adolescencia y primera juventud es el control a través de las tecnologías de la información y comunicación, como por ejemplo, la difusión de fotos o de información sobre la vida privada de las chicas a través del móvil o de las redes sociales (facebook, tweeter, etc.), así como el acceso a otra información personal de la pareja a través del control de los mensajes (SMS, WhatsApp, Mail, etc.). Es posible que el chico le robe las contraseñas o que ella misma se las dé porque “en el amor no hay secretos”. En ocasiones él se hace pasar por otra persona y se pone en contacto con ella a través de las redes sociales, de este modo puede controlar sus reacciones y respuestas ante preguntas comprometidas y luego presionarla o agredirla utilizando la información obtenida.

Es frecuente que la revelación de intimidades se dé ante un conflicto o tras finalizar la relación. La difusión de imágenes u otros contenidos de tipo sexual o erótico a través del móvil o de internet se conoce como “sexting”. Estas agresiones son particularmente dañinas porque deterioran la imagen de la chica en su entorno o incluso fuera de éste ya que la información se puede diseminar rápidamente llegando a muchas personas.


Ciclos de la Violencia de Género



La situación de violencia que la mujer sufre por parte de su pareja en su relación, se explica porque la víctima se vuelve cada vez más vulnerable, perdiendo con ello su capacidad de autodefensa.

Todo comienza con una parte invisible o silenciosa que puede durar desde 1 a 10 años de convivencia. Se inicia siempre de forma sutil, invisible a los ojos de la mujer. En estos comienzos se aprecia un exceso de control por parte del hombre hacia su pareja, que ella suele confundir con celos, con una preocupación excesiva por su parte o, incluso, como  signos de un gran amor hacia ella. Todo ello va conduciendo a que ésta vaya perdiendo poco a poco su autoestima, su autonomía e incluso su capacidad o reacción o defensa ante esta  situación.

El comportamiento agresivo del varón va aumentando en frecuencia e intensidad, hasta que la mujer decide consultar o pedir ayuda, ésta se convierte en la fase visible.

Nos encontramos con que el ciclo de la violencia es una secuencia repetitiva, que explica en muchas ocasiones los casos del maltrato crónico. Se describen tres fases en este ciclo: acumulación de tensión, explosión y reconciliación, denominada, más comúnmente,  “luna de miel”.

Fase de acumulación de la tensión: En esta fase los actos o actitudes hostiles hacia la mujer se suceden, produciendo conflictos dentro de  la pareja. El maltratador demuestra su violencia de forma verbal y, en algunas ocasiones, con agresiones físicas, con cambios repentinos de ánimo, que la mujer no acierta a comprender y que suele justificar, ya que no es consciente del proceso de violencia en el que se encuentra involucrada. Esta fase seguirá en aumento.

Fase de agresión: En esta fase el maltratador se muestra tal cual es y se producen de forma ya visible los malos tratos, tanto psicológicos, como físicos y/o sexuales. Ya en esta fase se producen estados de ansiedad y temor en la mujer, temores fundados que suelen conducirla a consultara alguna amiga, a pedir ayuda o a tomar la decisión de denunciar a su agresor.

Fase de reconciliación, más conocida como “fase de luna de miel”: Tras los episodios violentos, el maltratador suele pedir perdón, mostrarse amable y cariñoso, suele llorar para que estas palabras resulten más creíbles, jura y promete que no volverá a repetirse. Con estas y otras manipulaciones el maltratador conseguirá hacer creer a su pareja que “no ha sido para tanto”, que “sólo ha sido una pelea de nada”. Algo que los maltratadores suelen hacer con mucha normalidad “pedirles a ellas que les ayuden a cambiar”. Por desgracia ésta es sólo una fase más del ciclo, volviendo a iniciarse, nuevamente, con la fase de acumulación de la tensión.

Por desgracia estos ciclos suelen conducir a un aumento de la violencia, lo que conlleva  a un elevado y creciente peligro para la mujer, quien comienza a pensar que no hay salida a esta situación. Esta sucesión de ciclos a lo largo de la vida del maltratador es lo que explica porqué muchas víctimas de malos tratos vuelven con el agresor, retirando, incluso, la denuncia que le había interpuesto.


Tipos de la Violencia de Genero


Pero…¿cómo se pueden manifestar los distintos tipos de violencia? Los estudios muestran que las manifestaciones de VPM pueden adoptar uno a más tipos entre los siguientes:

FÍSICA: DAÑA TU CUERPO
Si te empuja
Te patea
Te da bofetadas
Te arrincona e inmoviliza
Te arroja objetos

PSICOLÓGICA: DAÑA TU AUTOESTIMA
Si te insulta y humilla
Te descalifica
Te aisla
Te muestra celos excesivos
Te vigila permanentemente

SEXUAL: SE APROPIA DE TU SEXUALIDAD
Si te obliga a tener sexo
Te exige que realices prácticas que no quieres
Se niega a usar preservativo
Te obliga a tener sexo con otras personas

SIMBÓLICA: REFUERZA ROLES Y ESTEREOTIPOS DE GÉNERO
La publicidad que exhibe constantemente a la mujer como madre y ama de casa
La TV que muestra a la mujer permanentemente como objeto sexual

PATRIMONIAL Y ECONÓMICA: SE APROPIA DEL DINERO Y LOS BIENES
Si te priva del dinero a ti y tus hijos
Se queda con tus ingresos propios o los de ambos
Te impide ganar tu propio dinero
Te oculta la existencia de bienes


Efectos sobre la Salud de la Violencia sobre las Mujeres


La salud de las mujeres maltratadas se ve muy dañada. Con mucha frecuencia sienten que su salud es mala, pero no saben por qué motivo, ya que no asocian su malestar con la situación de violencia que están viviendo.

Los daños de esta violencia sobre la salud pueden ser psicológicos, físicos y sexuales. También se rompen los lazos con la familia, con las amistades y con todo tipo de asociaciones o grupos, quedando la mujer aislada.

Estos daños pueden aparecer desde el principio, tardar algún tiempo e incluso continuar después de dejar de vivir con el maltratador.

La salud de las mujeres maltratadas siempre está afectada por algunos de los problemas que aparecen a continuación,

solos o combinados de diferentes formas:

  • Daños sobre la salud mental: Los ataques repetidos con humillaciones, desprecios y descalificaciones acaban destruyendo la autoestima de estas mujeres aunque no haya violencia física, haciendo que se sientan culpables y avergonzadas, por lo que les cuesta hablar de su problema con otras personas. En estas mujeres son frecuentes la depresión y la ansiedad, pero también la dificultad para concentrarse, las alteraciones del sueño, la pérdida de memoria, la irritabilidad, el desinterés por lo que ocurre a su alrededor y la excesiva tristeza. Incluso algunas mujeres que sufren violencia crónica llegan a suicidarse.
  • Daños sobre la salud física: Son, quizá, los efectos más visibles de la violencia. Varían desde pequeños roces, magulladuras, cortes o moratones, hasta grandes lesiones con graves consecuencias (roturas de huesos, traumatismos craneoencefálicos, grandes quemaduras, etc.) que pueden llegar a causar la muerte. 

Son también frecuentes los dolores en diferentes partes del cuerpo y otros síntomas inespecíficos entre los que destacan los dolores de cabeza, de espalda, de articulaciones, musculares, de abdomen, así como el excesivo cansancio, tensión muscular, pérdida de apetito, problemas digestivos, etc.

La salud sexual y la salud reproductiva también están dañadas, puesto que las relaciones sexuales forzadas producen efectos negativos, como son relaciones sexuales dolorosas, trastornos menstruales y pérdida del deseo sexual. Ante estas violaciones no pueden negociar el uso de preservativos y, por ello, sufren infecciones de transmisión sexual y embarazos no deseados; problemas para los que tardan en buscar atención sanitaria.

En los casos de embarazo no deseado es más frecuente la depresión posparto, la menor duración de lactancia natural, la escasa ganancia de peso de la mujer y el consumo de alcohol y tabaco.

La interrupción voluntaria del embarazo, los abortos espontáneos y el riesgo de que la mujer necesite una cesárea son también más frecuentes en las mujeres maltratadas que en las que no lo son.

También son más frecuentes las hospitalizaciones por infección renal, sangrado uterino, desprendimiento de placenta, parto prematuro, caídas o golpes en el abdomen, que pueden resultar de los actos violentos durante la gestación.

Efectos sobre la vida social de las mujeres: Uno de los efectos más importante es el aislamiento, porque las mujeres están más desprotegidas. Al principio, son los maltratadores quienes las aíslan, pero más tarde son ellas las que no quieren ver a nadie, porque sienten culpa y vergüenza, fruto de los malos tratos mantenidos. Llegan a creer que no saben hacer las cosas, que todo lo hacen mal, que son tontas, que son inútiles, que no sirven para nada, que no saben cuidar de sus hijas e hijos, ni de su casa, argumentos que los maltratadores repiten continuamente.

Otras condiciones de vida ayudan a mantener la violencia y el aislamiento. Entre ellas están:
  • El miedo a su pareja que sienten las mujeres maltratadas evita que tomen decisiones orientadas a romper con la situación de violencia.
  • Los recursos económicos escasos o la pérdida de control sobre su economía. Las mujeres maltratadas son más pobres, bien porque no tienen recursos económicos propios o porque teniéndolos, los maltratadores no les permiten disponer de ellos.
  • La discapacidad, porque las mujeres que sufren algún tipo de problema físico o psicológico tienen mayor dificultad para defenderse.


Prevención de la Violencia de Género


Toda la ciudadanía puede hacer algo para evitar este tipo de violencia. En términos generales es muy importante:

  • Asumir que la violencia de pareja hacia las mujeres es una violación de los derechos humanos que no debe tolerarse. Por ejemplo, podemos:
    • No permitir que en nuestra presencia se humille, se insulte o se ridiculice a una mujer.
    • No tolerar chistes o comentarios machistas que disminuyen el prestigio de las mujeres.
  • Rechazar las denominaciones que con frecuencia se utilizan para nombrar este tipo de violencia (violencia doméstica, crimen pasional, etc.) y que tienden a ocultar lo que en realidad son: homicidios, asesinatos y violaciones de los derechos humanos de las mujeres.
  • Ser intolerantes con los hombres que maltratan evitando expresiones que tienden a justificar o suavizar las agresiones como por ejemplo: ”era un buen hombre”, “el alcohol tiene la culpa”, “estaba pasando una mala racha”, “no había sido denunciado previamente”.
  • Romper con estereotipos como: “las mujeres ponen denuncias falsas”, “algo habrán hecho”, “son responsables de la violencia que padecen”, “provocan a los hombres”.
  • Relacionar la violencia de pareja hacia las mujeres con las desigualdades entre mujeres y hombres y potenciar la coeducación en la infancia:
    • Educando desde la familia a nuestras hijas e hijos en el respeto y ofreciéndoles las mismas oportunidades.
    • Exigiendo en los centros educativos a los que asisten nuestras hijas e hijos la educación en igualdad de oportunidades.
    • No discriminando a las niñas de nuestro contexto social exigiéndoles comportamientos y actitudes que no exigiríamos a los niños.
    • Uniendo esfuerzos para prevenir la discriminación social de las mujeres, haciendo hincapié en la libertad y en el respeto hacia ellas y promoviendo las relaciones de pareja saludables.
    • Evitando que las niñas y niños accedan a actividades de ocio que incitan a la violencia hacia las mujeres (videojuegos, películas, programas de TV, etc.).
    • Aprendiendo y enseñando a resolver conflictos a través del diálogo y la negociación, evitando los actos violentos para solucionarlos.

“No todos los hombres son maltratadores. La lucha contra la violencia no es un combate entre mujeres y hombres; es una empresa en la que todas y todos hemos de colaborar”


Para finalizar, si conocemos a una mujer que está siendo maltratada es importante:
  • Hablar con ella, escucharla, ofrecerle confianza y apoyo en lo que necesite y animarle a dar los pasos para salir de la situación de terror en la que vive. Haciéndole sentir que no está sola.
  • Darle mensajes positivos de que es posible salir de la situación de violencia de la que ella no es responsable.
  • Facilitarle información correcta o ayudarle a conseguirla sobre los recursos disponibles de protección y apoyo a las mujeres maltratadas.
  • Acompañarla a un lugar donde pueda recibir ayuda. En ocasiones, no nos escuchará y esta situación nos puede provocar frustración, rabia e incluso incomprensión de la situación que está viviendo la mujer.

Consideraciones Finales…


Es interesante comentar que mucho lo expuesto en este artículo ha sido reflejado con mayor o menor fortuna, a veces con gran maestría y sensibilidad, en los medios de comunicación y especialmente en el cine. La violencia filmada contra la mujer refleja una actitud real de la sociedad, un documento fehaciente de la conducta y, al mismo tiempo, sirve como una denuncia contra múltiples actos que muchas mujeres han tenido que sufrir, ante la pasividad de la sociedad y retratando la indefensión psíquica, física y cultural de quienes la padecen. En este sentido, algunos filmes notables son:

  • Te doy mis ojos (España, 2003)
  • Sólo mía (España, 2001)
  • Cicatrices (México, 2005)
  • Agua (Canadá, 2005)
  • No sin mi hija (EEUU, 1991)
  • Durmiendo con el Enemigo (EEUU, 1991)

Finalmente, queremos resaltar que en los Centros de Salud de Atención Primaria se realizan actividades para concienciar a su población atendida de la magnitud de este problema, que todos los años se lleva vides indefensas… En especial, el 25 de noviembre, en el que se realiza el día internacional de la “Violencia Contra las Mujeres” se hacen más visibles estas iniciativas, mediante la entrega de folletos, carteles, charlas, mesas informativas, espacios de reflexión, etc.

Por ejemplo, este año en nuestro CS hemos querido dar un enfoque distinto de este evento, desde la parte del “buen trato”, plasmado en carteles con frases motivadoras para influir en los pacientes y que potencien actitudes de sensibilidad, empatía, comprensión, amabilidad, colaboración, etc.

Asimismo, a lo largo del año, a los profesionales del Centro también se les dan charlas, sesiones y talleres para mejorar su formación en materia de prevención, detección, atención y derivación de los casos que nos puedan llegar.


Este artículo está dedicado a todas las mujeres que “perdieron la batalla” y a las que están en plena lucha para sobrevivir…

Dedicado a ellas: reflexiona, cuéntalo, hazte visible, defiéndete, denuncia…

 ¡¡ Ánimo, NO estás SOLA !!


miércoles, 18 de noviembre de 2015

Reiki: la medicina que vino de Japón


Por Francisco Abellán López

Cada vez con más frecuencia encontramos que en nuestras consultas de Atención Primaria se aplican técnicas terapéuticas que no pertenecen a la medicina tradicional. Entre estas prácticas destaca el Reiki, un sistema de armonización natural que en los últimos años se ha convertido en un complemento habitual a la medicina convencional. Pero ¿qué sabemos sobre el Reiki, su aplicación como terapia y su significados? Esta semana dedicamos este espacio a responder brevemente estas preguntas, y a ofrecer algunos datos interesantes sobre esta práctica oriental.


El Reiki y el maestro Usui


El Reiki es una práctica terapéutica-espiritual creada en Japón a principios del siglo XX por el japonés Mikao Usui. Desde ese momento, su práctica se fue extendiendo, inicialmente por todo Japón y resto de Asia, y posteriormente cruzó “el charco” y se afianzó con fuerza en Norteamérica y Europa. 

El maestro Usui (Usui Sensei) fue un hombre ilustrado, sensible y amable, que, tras un retiro espiritual de 21 días en el Monte Kurama, consiguió el Satori (estado de supraconsciencia) y desarrolló el Reiki como método curativo.


Una terapéutica complementaria


El Reiki es considerada un practica terapéutica complementaria, y ha sido reconocida como tal por la OMS desde el 1995. Se considera terapia complementaria porque no trata de reemplazar a los tratamientos convencionales, sino complementarlos con idea restaurar el equilibrio energético y espiritual, cuya alteración es considerada la base de muchas formas de enfermar.


Desde hace ya varios años, los servicios públicos de salud de varias comunidades autónomas en nuestro país, han incluido y ofertado las terapia Reiki para diferentes problemas de salud, sobre todo en unidades de dolor y oncología.


Una terapia practicada en España y el mundo


Esta terapia se aplica, por ejemplo, en hospitales madrileños como el Hospital Ramón y Cajal, el Hospital Puerta de Hierro o el Hospital de Guadarrama, y en otros hospitales españoles como el Hospital Valle de Hebrón en Barcelona, o el Hospital Virgen del Rocío en Sevilla. 

Sin  embargo, su implantación en nuestro país dista mucho de alcanzar los niveles de otros como EE.UU. o UK, con cerca de 1.500 centros sanitarios, donde se aplica Reiki como terapia complementaria a los tratamientos convencionales desde hace muchos años.


Significado espiritual del Reiki


El Reiki se basa en un concepto espiritual budista que define el maestro Usui como la transmisión, a través de las manos (imposición de manos), de la Energía Universal, con objeto de actuar sobre 2 niveles terapéuticos en el paciente, la sanación espiritual (el origen de la enfermedad) o "Rei", y la sanación energética (físico mental) o "Ki".

Sus practicantes creen que el universo se ve sometido a una serie de leyes, a veces incomprensibles para el ser humano, y que existe una fuerza intrínseca que hace que todo “sea” y se mantenga en constante evolución. Esa fuerza es el "Rei". Cuando dicha energía universal actúa creando un orden sobre un punto se habla del "Ki".

Según esta idea, los practicantes de Reiki creen que utilizan la  Energía Universal para sanar: La salud mental y física con la parte "Ki", a la que se llama Energía vital, y el crecimiento espiritual a través de la parte "Rei", cuyo significado hace referencia a la conciencia. Cuando se orienta la Energía en cualquier dirección, las diferentes estructuras que conforman un ser se ordenan en todos sus planos para lograr la armonía, a la que se llama "Sanación".

La Energía es supuestamente emitida por el terapeuta en forma de calor, luz y de vibración. El "sanador" Reiki se convierte en un mero transmisor de esa Energía que se encuentra en todo el Universo. 


El terapeuta Reiki


La teoría del Reiki dice que cualquier persona puede ser transmisor de esa Energía, y por lo tanto, pude ser terapeuta Reiki. Solo precisa de la “iniciación” de un Maestro para que la Energía universal fluya dentro de él. El maestro libera los bloqueos de sus 7 "Chakras" o puntos energéticos y le implanta los símbolos secretos correspondientes a su nivel terapéutico.

El Reiki consta de 3 niveles terapéuticos y un cuarto nivel de maestría, que permite, entre otras cosas, iniciar a nuevos terapeutas. Por lo tanto, según sus seguidores, cualquiera puede ser terapeuta Reiki, no necesita ningún “poder especial”.  Además, una vez iniciado, mantendrá el poder curativo para el resto de su vida.

Eso sí, cuanto más practique y viva en Reiki, más fino y más sutil se volverá el poder de sanación. El terapeuta debe autopracticar y autoadministrarse Reiki a diario y además, administrarlo a otras personas siempre que pueda. Al sanar a los demás, se ayuda y sana a si mismo.


El Reiki como tratamiento complementario


El Reiki no tiene efectos secundarios ni presenta contraindicaciones. Sus practicantes dicen que no es necesario creer en el Reiki para sanarse y es eficaz con cualquier forma de vida y elemento de la naturaleza.


Comentan que se puede aplicar el Reiki a los tratamientos médicos antes de recibirlos para mejorar su eficacia y limitar efectos secundarios, a los alimentos que se ingieren, al agua que se bebe para energizarla, a las paredes de las casas para protegerlas, entre otras aplicaciones. Sus aplicaciones son ilimitadas.


Principios esenciales del Reiki


Los practicantes de Reiki utilizan 5 “Principios Esenciales” que, según dicen, son “el secreto de la felicidad y la medicina espiritual para todas las enfermedades”:

Solo por hoy:       
- No te enojes
- No te preocupes
- Se amable 
- Trabaja duro
- Se agradecido con los demás

Dicen que recitar estos principios 3 veces por la mañana al levantarse y 3 veces por la noche al acostarse con el corazón puro y la persona vivirá en el Reiki. 

¡Os animo a iniciaros en el Reiki y a que probéis sus efectos!



Francisco Abellán López es Médico de Familia y Terapeuta Reiki de 2º nivel.

miércoles, 11 de noviembre de 2015

"Dulce" adolescencia



Por Elisabeth Gutiérrez Bermúdez


“Llevaba un tiempo cansado y con un catarro que no lograba eliminar de su cuerpo. No tenía ganas de hacer casi nada y solo le apetecía dormir y descansar. En casa nunca antes le habíamos visto comer así con tanto deseo, como si llevara mucho tiempo sin hacerlo. Su sed era insaciable y no le permitía separarse del agua por mucho tiempo, lo que le provocaba orinar a menudo y con urgencia.
Comenzó a bajar de peso de forma rápida pese a comer más que antes y su estado de ánimo estaba cambiado, pues su sonrisa dejó de iluminar su rostro, su alegría se marchó y su malhumor era más frecuente de lo habitual. Algo estaba fallando.
Una tarde le llamamos y apenas respondió, estaba aletargado, moribundo. Acudimos a urgencias y ahí fue donde comenzó todo. Nos dieron la noticia de que no íbamos a volver solos a casa y nos presentaron a una nueva inquilina. Su nombre era  Diabetes Mellitus tipo 1 y por lo poco que sabíamos de ella, no era muy agradable y además venía a quedarse para siempre”.

Así fue como debutó mi hermano a los 11 años. Su diagnóstico fue un golpe muy duro para todos pero sobre todo para él. Conocer la enfermedad, entenderla, hacerle controles de glucemia, inyectarle la insulina, contar raciones de hidratos de carbono y unidades de insulina, impedir las tentaciones de comer dulces siendo tan pequeño, en definitiva, tener que aprender a convivir con esa inquilina que había venido para quedarse sin comprender por qué le había escogido a él.






Por desgracia, son muchas las familias que pasan por esta misma situación. La OMS clasifica la diabetes como una epidemia, y prevé que para el año 2025 sus cifras aumenten hasta 333 y 380 millones de personas en el mundo. El 14 de noviembre se celebra el día mundial de la diabetes y se creó en el año 1991 como medio para aumentar la concienciación global sobre ella. Se escogió ese día siendo el aniversario de Frederick Banting (médico e investigador canadiense) quien, junto con Charles Best (bioquímico), obtuvo la idea que les llevo al descubrimiento de la insulina en octubre de 1921.


La Diabetes tipo 1


Hoy en día la mayoría de población conoce, aunque sea un poco, lo que es la diabetes, o al menos la asocian a un problema de azúcar.




Aún así, no está de más recordar que es una enfermedad que produce un aumento de glucosa en sangre debido a que la insulina es autodestruida por nuestro organismo al no ser capaz de reconocerla como parte de él. Es entonces cuando aparece la necesidad de tener que aportar desde el exterior ésta hormona para así lograr unos valores de glucosa dentro de la normalidad y evitar complicaciones (tanto a corto como a largo plazo).


Pero no quiero extenderme en contar que es, como se trata, sus consecuencias y demás, esta vez nos vamos a centrar en una etapa vital que, si ya de por sí es complicada, añadirle una patología la agrava aún más.  Me refiero a la adolescencia y aunque parezca que no quiere cogerse de la mano de la diabetes, hay que enseñarle que debe y puede hacerlo sin dejar de disfrutar de las experiencias que se deseen.


La adolescencia y la diabetes


La adolescencia abarca desde 10-12 años hasta los 18, y representa una etapa llena de cambios hormonales, emocionales, y sexuales. Es donde se establece la propia identidad, se desarrolla la autoestima, se inicia la toma de decisiones y donde el círculo de amistades pasa a ser el eje central. Para el adolescente, lo que piensen, digan y hagan sus amigos es muy valioso, y el temor al rechazo prepondera. Por ello, tienden a negar su enfermedad y a mostrar cierta rebeldía, pudiendo incluso evitar hacerse controles de glucemia, inyectarse la insulina, o comer y beber lo mismo que los demás solo por eludir ese repudio que ellos creen puede crear en sus amistades.





Muchos padres no comprenden el porqué de este cambio, pues hasta entonces parecía saber controlar su enfermedad y ser responsable. Es por esto que se sorprenden, pues creen que no pueden seguir siendo capaces de autocuidarse y se tiende a sobreprotegerles, llegando incluso a provocar más enfado en ellos, pues se les priva de esa independencia que desean conseguir. Además, en este período cuesta mucho asumir responsabilidades y por ello se suele reducir la adherencia al tratamiento. Por esto mismo, si justamente lo que quieren es ser como los demás, deben seguir con el control para así realizar las mismas actividades sin correr riesgos.


Es importante inculcarles la idea de que traten su diabetes con naturalidad y hablen de ella en su entorno, eso hará que los demás la manejen con la misma espontaneidad. A diferencia de lo que creen, los amigos suelen acatar bien lo que sucede y se inclinan a ofrecer su ayuda. Ser aceptados por su entorno refuerza mucho a la hora de continuar afrontando su situación. No podemos olvidar que tras esa actitud de cambio, se esconde un adolescente lleno de temores e inseguridades y los padres son el pilar fundamental, son un ejemplo tanto para lo bueno como para lo malo, aunque parezca todo lo contrario. Hay que intentar que en esta nueva situación no sea un añadido la mala gestión de la enfermedad y así no crear más conflictos.





Otra característica es la creencia de la invulnerabilidad, ese típico sentimiento de que “a mí nunca me va a pasar nada malo”. Viven el presente sin pensar en el futuro ni en sus consecuencias por no cuidarse a tiempo, sienten un gran deseo por probar cosas nuevas y están llenos de tentaciones que desafían su control. Sienten un gran sentimiento de negación a todo lo que proviene de los padres, tutores y de todas aquellas personas que intentan imponerles o contradecir sus deseos y experimentan cambios de humor y estados de ánimo constantes.


El difícil papel de los padres: la relevancia de la comunicación. 


En esta etapa se discuten todas las explicaciones, en especial la proveniente de los progenitores, pues es cuando comienzan a desarrollar su propia capacidad de crítica. Así pues, se inicia una época de negociación quedando obsoleta la típica expresión “porque lo digo yo, que soy tu padre/madre”. Así mismo, se plantean cuestiones que nunca antes habían surgido, algunas como: quién, qué y cómo soy.

Cambian su forma de pensar y entender la vida y respecto al hecho de tener diabetes, aparecen preguntas y temores como: “¿podré llegar a ser lo que quiera?, ¿qué pensarán de mi?, “no volveré a ser el mismo, nadie me querrá, etc.” Por todo esto, es importante fomentar una adecuada autoestima para afrontar mejor las circunstancias. Los padres son imprescindibles durante todo el crecimiento, cuanto más y mejor valoren y resalten sus virtudes, más se valorará a sí mismo. Es muy importante facilitar la comunicación y que tengan en cuenta sus preocupaciones y miedos.





La adolescencia siempre es una etapa que sorprende a los padres, a pesar de ser avisados, y se requiere de una elevada dosis de paciencia y comprensión. El adolescente parece que no oye y que no hace caso a nadie, parece que no necesita ayuda y que lo sabe todo. Por esto, puede darse una disminución de vigilancia por parte de los padres respecto del comportamiento de su hijo con su diabetes.  Pero lejos de esto, la realidad es que necesitan ayuda y sobre todo apoyo.


¿Cómo puedo hacer más fácil la comunicación con mi hijo adolescente?


- Escuchar lo que dice, dejarle que diga todo lo que piensa o siente sin interrumpirle. Aunque ponga malas caras cuando le digáis que queréis hablar con él, no le hagáis caso y ceñiros a lo que le queréis contar.
- Dar importancia a lo que dice. Si cuenta con vosotros para hablar de sus cosas, valorarlo. De lo contrario, perderá la confianza y puede dejar de seguir haciéndolo.
- No criticar, ni juzgar ni culpabilizar. Si sancionáis su conducta constantemente pondréis una barrera. Si está enfadado y os grita, podéis corregirle con algo como: “ya veo que estás enfadado/a y me parece normal, pero si no me gritas me enteraré mejor. Cuando te calmes podremos seguir hablando”.
- No dar lecciones. Es más beneficioso enseñar a buscar soluciones y razonar las ventajas e inconvenientes de cada posibilidad.
- Ya no es un niño. Hay que recordar que se está convirtiendo en un adulto y hay que tratarle como tal.
- Enseñarle a comunicar sus sentimientos. Es insuficiente preguntarle solo qué ha hecho, también hay que preguntar cómo se ha sentido. Hay que aprender a expresar los sentimientos.
- Controlar los impulsos. Puede que explique cosas que no gusten. No hay que dejarse llevar por los nervios. Hay que evitar los gritos, amenazas y órdenes. Esperar a estar serenos para hablar.





“¡Paso de la diabetes!” La importancia de la motivación.


Aparece una menor adhesión al tratamiento, pues mantenerse firme durante toda la vida es complicado. Tener que sostener la misma rutina, no conseguir siempre los resultados deseados pese hacer todo lo posible y el cansancio, pues es una carrera sin final, pueden hacer sentirse desanimado y harto de vez en cuando, tanto a padres como a hijos. Puede que comience a comer a deshoras y/o comida no recomendable, a no hacer o hacer poco ejercicio, a no realizarse controles de glucemia y a no ponerse la insulina. Las transgresiones pueden ser utilizadas para llamar la atención y aunque no lo demuestre, se suelen tener remordimientos en un 90% de las veces. Así que para empezar, hay que ser capaces de ponerse en el lugar del otro, es decir, empatizar, pues a veces exigimos cosas que nosotros mismos no seriamos capaces de cumplir.




En esta época el diálogo resulta complicado,  en parte por el hecho de que el adolescente presenta la necesidad de mantener la privacidad sobre sus asuntos personales y los padres quieren seguir manteniendo la misma relación que cuando eran niños. Se tiende a pedir y a resaltar los aspectos negativos, pues es lo más sencillo. Esa actitud desmotiva, pues el ser humano actúa mejor por las buenas que por las malas, por eso es necesario emplear mensajes de ayuda para cuando se encuentre en esa situación de pasotismo ante su enfermedad.


¿Cómo puedo motivar a mi hijo para que siga cuidándose?


- Interesarse por saber qué es lo que le importa para motivarle y ayudarle a pensar en cosas que mejorarían su día a día si cuida de sí mismo.
- Priorizar objetivos y trabajarlos uno a uno.
- Pedirle compromiso en el siguiente paso pequeño a mejorar.
- Reforzarle y halagarle tras todo aquel logro que consiga, por pequeño que sea.
- Fijar metas asequibles (por ejemplo, si no se hace ningún control, que comience haciéndose solo uno al día e ir aumentando progresivamente).
- Delegar en él responsabilidades de forma gradual en función de su compromiso y madurez. Hay que confiar en él.





Hay aspectos familiares que pueden influir positivamente. Poder hablar sin juzgar, sin centrarse en la enfermedad, convencerle que tener diabetes no le hace diferente, entender por lo que está pasando, considerar los fallos como oportunidades de aprendizaje, dar explicaciones razonadas y no impuestas, reconocer, felicitar y premiar el esfuerzo y no el resultado, etc., son buenas estrategias de acercamiento. No hay que olvidar que a pesar de los intentos de distanciamiento y conductas agresivas, el adolescente necesita a su familia cerca, y aunque diga que pasa de la diabetes y que no le importa tener una glucosa elevada o una hemoglobina glicosilada de 12, no es cierto, no puede estar contento ante tal situación.
“No me duelen las heridas; solo el ser consciente de que no puedo curar todas las tuyas”.






Para los padres, el cuidar de sus descendientes es una de las experiencias más importantes y difíciles de sus vidas, y sentir que no cumplen con ese papel les puede hacer claudicar. Si de por sí duele que un hijo sea diagnosticado de diabetes, ver qué no se deja ayudar y/o deja de autocuidarse, exacerba la situación. La adolescencia es una etapa significativa en la que se perfila la personalidad y se es, de alguna manera, más susceptible a todo lo que sucede a nuestro alrededor. Crear un entorno cálido, atento y respetuoso, coopera en la relación de padres e hijos y en el curso de la diabetes. Se debe inculcar la idea de que convertirla en su mejor amiga es la opción más correcta.


Hay que recordar que no es un diabético adolescente, sino un adolescente con diabetes y hay que cuidarle desde esa perspectiva sin centrar todo el protagonismo en su enfermedad.


Enfermería vs adolescencia y diabetes


La unidad familiar puede verse desbordada y con la necesidad de buscar ayuda. Para ello, el Equipo de Atención Primaria y especialmente el colectivo enfermero, puede brindarle la educación, asesoramiento y apoyo necesarios. Enfermería tiene un papel fundamental dentro del equipo y la herramienta principal de su trabajo en la consulta y fuera de ella, es la de asegurar los conocimientos esenciales educando a las personas para que sean capaces de autocuidarse.





Desde la consulta de enfermería se ofrecen conocimientos incluyendo a los padres, pues en ellos recae el mayor peso durante los primeros años. Es fundamental ofrecer educación y entrenar sobre la alimentación correcta, las dosis de insulina adecuadas, las complicaciones que puedan surgir (como la hipoglucemia o hiperglucemia), el ejercicio físico, etc.

Al tratar a las personas desde un enfoque holístico, no solo se centra en la enfermedad, sino que también ayuda a conciliar esa armonía familiar que por varios motivos relacionados con la diabetes se está perdiendo. Respetará la intimidad del adolescente ofreciéndole la posibilidad de resolver sus dudas y temores sin la presencia de los padres, pues en muchas ocasiones los jóvenes no se sienten cómodos hablando de ciertos temas como la sexualidad, el tabaco o el alcohol y evitan nombrarlo por miedo a la reacción que pueda provocar.


Por otro lado, enfermería está al día de los nuevos avances en diabetes. Puede asesorar según cada situación en particular y aconsejar cual sería el más conveniente para conseguir así mayor confort y control de la diabetes.





Algunos ejemplos podrían ser la bomba de insulina (un dispositivo pequeño y portátil que administra insulina de acción rápida las 24 horas del día), el medidor continuo de glucosa (pequeño aparato que mide los niveles de glucemia continuamente, dando lecturas cada 5 minutos durante las 24 horas del día) o el sistema flash de monitorización de glucosa (la lectura de la glucosa se lleva a cabo a través de un sensor que se puede llevar en la parte posterior de la parte superior del brazo un máximo de 14 días. Cada análisis muestra un resultado de glucosa en tiempo real, una tendencia histórica y la tendencia de la glucosa en sangre).


El uso de la tecnología puede reforzar la adherencia al tratamiento y hacer más fácil el día a día del adolescente y su familia.




Si queréis más información acerca de la diabetes en edad joven, os recomiendo el siguiente manual que podéis descargar desde internet: “Me acaban de decir que tengo diabetes” Guía para jóvenes y adultos con Diabetes tipo 1.


¡No estáis solos, acudid a vuestro centro de salud

para recibir la ayuda necesaria!