jueves, 21 de mayo de 2015

Presión arterial... ¡a la medida!




La hipertensión arterial es uno de los motivos más frecuentes de consulta en Atención Primaria. La enfermera de Familia y Comunitaria tiene un papel fundamental en el abordaje de este problema de salud, siendo la principal impulsora de su prevención, detección y tratamiento. 

Entre su funciones, la enfermera se encarga de la adecuada medición de la presión arterial, un elemento clave dentro del diagnóstico y control de la hipertensión. Pero muchas personas realizan su medición fuera de la consulta, utilizando diferentes mecanismos y dispositivos. El problema aparece cuando no se conoce la manera correcta de realizar la medición, y esta ofrece resultados erróneos que pueden llevar a confusión.


Aprovechando la celebración del Día Mundial de la Hipertensión Arterial esta semana dedicaremos este espacio a recordar brevemente los conceptos más importantes sobre este tema, a la vez que explicaremos cuál es la manera correcta de tomar la presión arterial. Esperamos que os resulte útil.


¿Qué es la presión arterial (PA)?


La presión arterial es la fuerza que ejerce la sangre contra la pared de las arterias. Esta fuerza es necesaria para hacer llegar el oxígeno y nutrientes que transporta la sangre hasta las células de todo el cuerpo. En el momento en que el corazón eyecta la sangre a las arterias, la presión arterial es la más alta, lo que se define como presión arterial sistólica (PAS). En cambio, entre latidos, cuando el corazón está en reposo, esta presión es más baja, lo que se define como presión arterial diastólica (PAD). Estos dos valores de la PA son los que se miden durante la toma, ofreciéndose un resultado tipo PAS/PAD. Estos valores se ofrecen en milímetros de mercurio (mmHg).


¿Qué es la hipertensión arterial (HTA)?


La  HTA es la enfermedad crónica más común en los llamados países desarrollados, y un problema de salud pública de primer orden por ser uno de los factores de riesgo cardiovascular (FRCV) más importante, siendo su presencia decisiva en la aparición de enfermedades coronarias, cerebro-vasculares y renales. Es asintomática, lo que la hace difícil de detectar y complicada de controlar.

La HTA se define como la elevación persistente de la PA de la persona por encima de los valores determinados como normales. Estos valores de normalidad son arbitrarios, considerándose las cifras por encima de las cuales aumenta el riesgo de padecer a la larga una enfermedad cardiovascular. 

Las cifras que se consideran HTA son una PAS igual o mayor de 140mmHg y/o una PAD igual o mayor de 90mmHg. La siguiente tabla indica la clasificación de la presión arterial según los criterios de la Sociedad Europea de Hipertensión - Sociedad Europea de Cardiología (SEH/SEC):

PA en mmHg
Tensión normal
HTA
Óptima
Normal
Normal-Alta
HTA Grado 1
HTA Grado 2
HTA Grado 3
PAS
<120
120-129
130-139
140-159
160-179
>180
PAD
<80
80-84
85-89
90-99
100-109
>110

Cuando las PAS y PAD se encuentren en categorías diferentes se aplicará la categoría superior.


Podemos decir que una persona tiene la PA controlada cuando se obtienen valores por debajo de 140/90mmHg en la población general, menores de 130/80mmHg en pacientes diabéticos, y menores de 125/75mmHg en pacientes con insuficiencia renal.


¿Qué causa la HTA?


La HTA puede ser primaria (HTA esencial) cuando la causa de su aparición es desconocida y no se relaciona con otras patologías, o secundaria, cuando es causada por problemas renales, trastornos glandulares, toma de fármacos, embarazo, estrés, problemas neurológicos o tóxicos, entre otros.

Existen algunos factores que predisponen a sufrir HTA, como:
Envejecimiento
Obesidad
Estrés y ansiedad
Consumo de alcohol
Consumo alto de sal
Raza africana
Antecedentes familiares de HTA
Diabetes
Consumo de tabaco



Toma de tensión en consulta, AMPA y MAPA


La detección de la HTA requiere de una adecuada medición de la PA del paciente. Esta detección se realiza inicialmente en la consulta de atención primaria o en el hospital, y precisa de una reevaluación de las cifras en diferentes momentos, teniendo en cuenta los factores que alteran la PA. La medición de la PA en consulta se considera poco precisa debido a que habitualmente nuestro análisis se limita a tomas aisladas y en condiciones especiales para el paciente, existiendo factores variables importantes como el observador que realiza la toma, la precisión del dispositivo de medida o el nivel de estrés de la persona ante la situación.

Ante esta variabilidad, surgen como técnicas alternativas la automedición ambulatoria de la presión arterial (AMPA) y la monitorización ambulatoria de la PA (MAPA), que tienen como objetivo mejorar el grado de exactitud y precisión, disminuyendo las citadas limitaciones de la medición en la consulta. 

El AMPA se define como la realización de lecturas de PA fuera de la consulta (normalmente en el domicilio del paciente) por personas que no son profesionales sanitarios, es decir, tomas realizadas por el paciente o sus familiares. Estos deben ser instruidos primero por la enfermera sobre la correcta técnica para la toma de la PA. Se recomienda la utilización de dispositivos de medida automáticos, ya que no requieren ayuda y no existe el sesgo del observador, a la vez que aportan un fácil manejo y fiabilidad.

Así, el AMPA proporciona numerosas lecturas de la PA del paciente en un contexto más próximo a las condiciones reales de su vida cotidiana. Su realización consiste en pedir al paciente que se tome la tensión con el mismo dispositivo en su domicilio un número de veces al día, anotando todas las cifras obtenidas e indicando la hora y la actividad realizada momentos antes de la medición. Esto permite obtener un elevado número de mediciones, eliminando el sesgo del observador y el estrés durante la medición, pudiendo así analizar las alteraciones de la PA durante el día, y permitiendo conocer la PA en momentos del día en que sería imposible tener al paciente en la consulta.

El MAPA, por otra parte, se define como la medición de la PA a intervalos programados durante 24 horas, utilizando un dispositivo automático de medición no invasivo, que el paciente lleva incorporado mientras que realiza sus actividades cotidianas normales. El dispositivo es suministrado por el especialista y consiste en un manguito para el brazo unido a un monitor que se lleva en la cintura. Normalmente, el dispositivo se conecta automáticamente cada 15 o 30 minutos y toma la PA del paciente durante todo un día, independientemente de la actividad que esté realizando en cada momento. Además, registra la frecuencia cardiaca correspondiente a cada toma. El MAPA facilita también los registros de PA durante las horas de descanso y sueño. Al día siguiente, se descargan los datos a un ordenador para su análisis en profundidad. 

Cada uno de estos sistemas de control de la PA requiere unas condiciones específicas para su indicación, siendo el médico especialista, de acuerdo con la enfermera, quien determine los pacientes que precisen cada sistema de control y diagnóstico.


El síndrome de la bata blanca


Muchas personas que se toman la tensión en la consulta dan cifras de PA más elevadas que cuando se realizan la toma en su propia casa de una manera correcta. En muchos casos, esta variación de la PA puede ser de entre un 20% a un 25% más elevada, y lleva a que personas que tienen PA normales fuera de la consulta ofrezcan cifras de hipertensión en ella. 


A esto se le llama hipertensión de bata blanca y depende de factores como el estrés involuntario del paciente, la persona que realiza la toma, o el contexto en que se realiza. Así, las cifras pueden variar si la persona que hace la medición es conocida o desconocida, es médico o enfermera, o se realiza en el centro de salud o en el hospital. Se ha visto que las cifras aumentan, por ejemplo, cuando la toma se realiza en presencia de personas en formación. 

La hipertensión de bata blanca nos puede llevar a un diagnóstico de hipertensión equivocado, lo que puede implicar un tratamiento farmacológico innecesario y un estrés para el paciente ante una patología que en realidad no padece. Por ello, cuando el profesional sanitario sospeche que se está produciendo este fenómeno, recurrirá a la medición ambulatoria de la PA (AMPA) para confirmar su diagnóstico.

Por otra parte, existe el fenómeno inverso, que se denomina hipertensión enmascarada, que se da cuando la toma de la PA de la persona en la consulta ofrece cifras normales mientras que sus cifras domiciliarias son elevadas. En estos casos debemos recurrir de nuevo a métodos diagnósticos ambulatorios contrastados, como el MAPA, para una correcto manejo de la patología.


Tipos de dispositivos de medida de la PA


La PA se puede tomar mediante el uso de diversos dispositivos. Hasta hace unos años, la técnica de referencia era la toma de la PA utilizando un esfingomanómetro de mercurio y un fonendoscopio con el que se escuchan los ruidos de Korotkoff de la arteria braquial del paciente. Para muchos profesionales y pacientes este sigue siendo el método más fiable de medición de la tensión, aunque actualmente existen dispositivos automáticos cuyas mediciones son también muy correctas. 

El problema reside en la gran variedad de marcas y modelos de dispositivos electrónicos de medición que existen. Muchos son precisos y ofrecen muy buenas mediciones, siempre que se sigan correctamente las instrucciones de uso. Pero otros no están bien calibrados y sus cifras erróneas provocan situaciones de infradiagnóstico en unas ocasiones, o de alarma innecesaria en otras, siendo inefectivo su uso en todos los casos. 

Nuestra recomendación es que se adquieran siempre dispositivos homologados a través del uso de protocolos estandarizados, aparatos certificados y recomendados por especialistas. El aparato debe tener siempre las baterías en perfecto estado y se deben seguir las instrucciones de uso de manera estricta. Por ejemplo, existen dispositivos que solo se pueden utilizar en uno de los brazos, aparatos de muñeca que deben colocarse a una altura exacta del antebrazo, o tensiometros que requieren de tres tomas separadas un tiempo mínimo entre ellas para ofrecer unas cifras correctas.

Además de todas estas recomendaciones, es necesario que cada cierto número de usos se comparen las mediciones del dispositivo electrónico con las cifras que ofrece el esfingomanómetro de mercurio. Así, recomendamos a todos los pacientes que utilizan un aparato en casa que pasen por nuestra consulta cada cierto tiempo a verificar su exactitud mediante la comparación con los valores que ofrece nuestro esfingomanómetro.


¿Cómo se toma correctamente la PA?


La medición de la PA debe realizarse de manera adecuada para evitar diagnosticar erróneamente a una persona como hipertenso. Aunque la técnica parece fácil de realizar, pequeños factores pueden alterar bastante los resultados de la misma y ofrecer unas cifras inexactas. Se deben seguir las siguientes indicaciones para realizar una adecuada toma de la presión arterial:

Preparación de la prueba:

  • Evitar ejercicio físico previo a la prueba
  • Evitar el consumo de cafeína y tabaco en los 15 minutos previos a la prueba
  • Reposo de al menos 5 minutos antes de la medida
  • La vejiga debe estar vacía antes de comenzar la toma
  • El paciente debe estar sentado, cómodo, con la espalda y los brazos bien apoyados
  • Sus piernas no deben estar cruzadas
  • El entorno debe ser tranquilo y confortable
  • Pedir al paciente que se relaje
  • Evitar en lo posible la ansiedad generada por la prueba o los resultados
  • Pedir que no hable y que piense en algo relajante para minimizar la actividad mental
  • El aparato de medida debe estar homologado y calibrado correctamente


Realización de la medición:
  • Elegir el brazo que habitualmente ofrezca mayores cifras de PA
  • Colocar el manguito, que debe cubrir el 80% del brazo (existen diferentes tamaños de manguito según el perímetro del brazo)
  • El velcro  del manguito debe ajustar con firmeza, evitando holguras y sin que comprima
  • Retirar prendas gruesas y evitar enrollarlas de forma que compriman la parte superior del brazo
  • El centro de la cámara debe coincidir con la arteria braquial (normalmente indicada en el manguito con una marca)
  • El manguito debe quedar situado a la altura del corazón
  • Colocar el fonendoscopio encima de la arteria, aplicando una presión suave
  • La campana del fonendoscopio nunca debe quedar debajo del manguito
  • Inflar el manguito hasta 20mmHg por encima de la presión arterial sistólica estimada
  • Desinflar a un ritmo de 2 o 3 mmHg por segundo escuchando los ruidos de Korotkoff (el primero marca la PAS y el quinto marca la PAD)
  • Si los ruidos son débiles, pedir al paciente que eleve el brazo, que abra y cierre la mano de 5 a 10 veces y después insuflar el manguito rápidamente
  • Se debe intentar ajustar al máximo las cifras obtenidas, intentando no redondear
  • Se realizaran dos medidas como mínimo (aunque se aconsejan tres) y se promediarán los resultados
  • La primera vez que se toma la PA a un paciente se realizará la prueba en ambos brazos tomando los mayores resultados

Algunos consejos para mejorar tus cifras de PA


Ante una situación de cifras de PA elevadas o una HTA diagnosticada, es básico instaurar lo antes posible cambios en el estilo de vida de la persona y su familia para así controlar su PA y minimizar otros factores de riesgo cardiovascular. Además, el cambio en los hábitos, llevando una vida sana y activa, con una alimentación variada basada en la dieta mediterránea, ayudará a reducir el número de fármacos y las dosis precisas en caso de necesitarlos.

Así, la enfermera abordará con el paciente la modificación en sus hábitos, recomendando:

  • Reducir el peso y evitar la obesidad
  • Aumentar la actividad física, evitando el sedentarismo
  • Limitar el consumo de alcohol y abandonar el tabaco
  • Consumir con moderación café, té y bebidas excitantes
  • Aumentar el consumo de frutas y verduras, y reducir el consumo de grasas
  • Reducir el consumo de sal y de productos que contengan sodio 
  • Evitar el estrés y fomentar las actividades que produzcan bienestar y relajación
  • Descansar la horas adecuadas y evitar el cansancio físico y mental
  • No abandonar la medicación hipertensiva


La enfermera del centro de salud realizará con el paciente un plan personalizado, valorando su situación personal y familiar, para poder conseguir este cambio en los hábitos de la manera más adecuada y permanente, y lograr el objetivo de reducir las cifras de PA.

¡Recuerda que tu enfermera de Atención Primaria es tu mayor aliada contra la hipertensión!



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